sábado, 5 de noviembre de 2016

Casa de muñecas



Una hormiga pasea por mi mano izquierda, recorre los dedos. Intento moverla, aplastar al insecto, pero no obedece. Anoche bebí demasiado. Había un tío en la fiesta, uno alto, con pinta de tímido.
Mi pie derecho está helado, sobre el suelo. No sé dónde están mis zapatos. El izquierdo, no lo siento. Dijo que estudiaba farmacia, o medicina, no recuerdo… Creo que nos enrollamos.
Hay alguien más en la habitación. Siluetas oscilantes, inmóviles. Besaba muy bien, eso sí lo recuerdo. Me duele el cuello, la cuerda aprieta demasiado y estoy muy cansada. Quiero marcharme.


Me gustaba, al principio. Pero hizo algo, o dijo algo, raro. Debí irme. Huir. Antes de que me pusiera un nombre. Antes de que me añadiese a su colección.


Este microrrelato ha quedado en tercer puesto en la categoría mejor composición, del concurso "Monstruoscopio" de ENTC. El tema era Halloween y cada relato estaba inspirado por 1 ilustración y una banda sonora. 
En mi caso, la inquietante fotografía es de Mel Nebrea y está extraída de la obra "Asaba zaharren oihartzuna" (El eco de los antepasados) del grupo de  teatro Arizan. La música es la banda sonora de la película "El orfanato" del compositor Fernando Velázquez. 

lunes, 24 de octubre de 2016

Amor platónico


Cuando él le habló del mar, no podía creerlo. La extensión de agua más grande que ella había visto nunca era la laguna, adónde iban a merendar el día de la Virgen. Luego él marchó para embarcarse rumbo a tierras lejanas, y la Narcisa lloró sin tregua hasta anegar el valle. Las casas y los huertos quedaron sumergidos, y las gentes del pueblo tuvieron que construir otras en lo alto del monte. La prensa habló de pantanos y energía eléctrica. Pero nosotros sabíamos que había sido aquel llanto desmesurado.
Sus primeras cartas, hablando de gentes de color, tuvieron una consecuencia insospechada: las calles se llenaron de emigrantes que trabajaban en el campo o abrían tiendas repletas de cachivaches y, aunque el alcalde lo llamó “efecto llamada”, todos creíamos que era el modo que tenía ella de sentirse más cerca de su amado

Pero ahora estamos muy preocupados en el pueblo. La última misiva que se  ha recibido habla de casas tan altas que se pierden en el cielo, autopistas llenas de coches y grandes centros comerciales. Ya han empezado a llegar excavadoras al pueblo y no sabemos cómo convencer a la  Narcisa de que todo eso son solo imaginaciones suyas.

En ENTC celebramos el "Día Internacional de la mujer rural": 200 palabras, una historia.
Este relato quedó clasificado entre los 10 finalistas de ENTC 2016  y formará parte del libro "Microvuelos".

miércoles, 31 de agosto de 2016

De origen vírico



Los resfriados estivales son mucho peores que los de invierno. El trancazo otoñal, inspira una compasión generalizada: «Ya lo has agarrado» y una lluvia de remedios y tisanas. La gripe, mas tardía, despierta una ola de solidaridad entre familiares y compañeros de trabajo: «Yo ya la he pasado, tómate esto que a mí me fue de fábula». Pero cuando uno se constipa en pleno agosto, los estertores de la tos no provocan la menor simpatía y los estornudos son saludados con medias sonrisas incrédulas: «¿No te habrás resfriado?». No, claro que no, hablo como Darth Vader y llevo un clinex pegado a la nariz por gusto, no te jode. Y tu interlocutor te mira con una mezcla de asco e incredulidad, como si fuera imposible  acatarrarse en verano: con el sudor resbalándote por la espalda, el aire acondicionado en modo frozen y la españolísima costumbre de ponerle hielo a todo: al café, al vino, a la horchata o a la cerveza. Aunque hayan tenido que separar la lata de coca-cola del iceberg del congelador con una escarpia, es igual, le ponen tres cubitos de hielo, por si acaso. Y, si en un alarde de rapidez de reflejos, te abalanzas sobre el vaso y vacías los cubitos en la jardinera, al grito de «no hace falta hielo», te taladran con su mirada laser más desaprobadora, al tiempo que te regañan: «Eso se dice, mujer, y no se lo pongo, que no estamos “pa andar" tirando cubitos y a las plantas no les sienta bien el agua helada, ¿sabe?». No, ni a mí tampoco, y me aguanto, y toso, y estornudo hasta que se me saltan las lágrimas. Y observo como los compañeros me miran de reojo, como pensando que no puede ser, que no seré capaz.de pedirme una baja por un catarro, en agosto. ¡Habrase visto excusa más pobre!
Pues sí, ya lo sabéis: Esta noche me tomo una taza de caldo bien calentito y mañana me quedo en cama. Que un catarro mal curado trae muchas complicaciones y los de verano... son los peores.

Salud.

sábado, 20 de agosto de 2016

Julio del '36




Podía haber ganado el oro, pero no quiso ir a Berlín. Prefirió la dignidad a la gloria y, gracias a eso, nos conocimos. Martha era canadiense. Estaba hecha de aire, sus piernas la impulsaban con fuerza y volaba por encima de la barra como un pájaro. Yo, sin embargo, era agua y nadaba con la naturalidad de un “noi de la Barceloneta”. En el club confiaban en que podría conseguir alguna medalla.
La invité a pasear por la Rambla y la luz se encaprichó de sus ojos azules. La ciudad se exhibía ante nosotros, soleada y libre, ajena a la tormenta que se dibujaba en el horizonte. Por la tarde, mientras ensayábamos para el desfile inaugural, el viento y el mar se agitaron, y el mundo se estremeció con los primeros truenos. Las sirenas de las fábricas alertaron a la población y, tras la grada, nos fundimos hasta convertimos en tierra. No quiso marcharse, se unió a la lucha.

Sólo unos días después, una granada de mortero la proyectó por encima de la barricada y aterrizó desmadejada en la plaza. la vi volar por última vez y me sumergí en un mar de silencio. Martha era aire.

ENTC nos propone participar en los Juegos Olímpicos (a nuestra manera, claro).
Hace ahora 80 años, Barcelona estuvo a punto de celebrar unas Olimpíadas Populares: unos Juegos al margen del poder institucional, en contra del fascismo que se extendía por Europa. Atletas de todo el mundo se inscribieron en esta competición dejando claro su compromiso con la libertad y desafiando al Comité Olímpico. Algunos extendieron su compromiso más allá de los estadios.

martes, 2 de agosto de 2016

Revelación



Hoy me han cerrado la puerta en los morros dos veces: en el tren, pese a los esfuerzos de un  espécimen de gimnasio —cabreadísimo—, que casi consigue abrir una rendija suficiente para ambos; y en el metro, porque no me ha dado la gana de correr más, que ya está bien por hoy. Volver a casa más tarde de lo habitual te enfrenta a escenarios y a personajes distintos:  los que dormitan, los que van enganchados al móvil, y ese individuo que resbala por el vagón, mendigando para un bocadillo, que será su único consuelo antes de rendirse al sueño. Nadie le escucha, ni siquiera levantan la vista, hasta que entre el monótono discurso se cuela una confesión: soy un extraterrestre, dice, y desde que llegué a este planeta nadie me ha tratado con humanidad. La muchacha sentada frente a mí ha dejado a su novio parpadeando mensajes en la pantalla y observa al extranjero con la boca abierta. Tú vendrás conmigo, le dice, y ella ni siquiera intenta apartarse. El extraterrestre es un ser bello al que todos miramos, ahora que nos ha revelado  el destino de nuestro viaje, al final del túnel.

Este micro-viaje ha obtenido el 2ª Premio en la categoría de micro-relatos del XI Concurso de Relatos y Micro-relatos de Viaje Moleskin 2016. La imagen está tomada de la web de Moleskine (Créditos: Sergio Ramazzotti).

jueves, 30 de junio de 2016

El mapa de Vindland



Odín nos ha abandonado, susurró entre dientes mientras observaba el velamen fláccido. Nueve días ya, sin un soplo de viento. Los hombres en cubierta miraban al infinito, cuál ciegos extraviados en su propia noche. El sonido del cuerno horadaba la niebla, en busca de un eco salvador. Y, bajo la superficie, las serpientes marinas despertaban, para acechar a los que un día pusieron en duda su existencia, y recordarles el fin que les aguarda, cuando el agua negra se espume, justo antes del gran vacío.
Eriksson no duerme, vigila el horizonte y su espalda. Los ánimos andan revueltos y la traición se alía con el miedo. Sus hombres, aquellos valientes que se batieron contra los sajones en encarnizadas batallas, tiemblan ahora como niños, y murmuran leyendas que escucharon a los viejos del clan. ¡Mañana cambiará nuestro destino, mañana avistaremos la tierra de bosques!, brama el hijo de El Rojo desde el puente, intentando aplacar la rebelión. Pero a estas alturas, sólo él sigue creyendo en las líneas dibujadas en ese pergamino. Los demás, afilan sus cuchillos y murmuran.


Casi quinientos años después, una reina observa incrédula el mapa de los vikingos.



Esta vez la convocatoria de ENTC tenía como lema El océano, y esto es lo que me ha inspirado: un mapa, un barco y un mundo nuevo, pero ¿quién lo descubrió?. Espero que os guste.

lunes, 20 de junio de 2016

Vergüenza



En cuanto anochece, empieza el bombardeo: un niño llorando, un viejo que  arrastra los pies por el barro, una mujer con un bebé en brazos… Después, una pequeña tregua para la publicidad. Hemos aguantado bien, aunque la sopa se nos ha enfriado. Papá se levanta y sirve el segundo plato. Ahora vuelven con la sección de economía, parece que el gobierno va a dedicar más recursos para  ayudar a los bancos. “Para ellos sí que hay dinero”, dice cambiando de cadena. De nuevo, un niño llora tras una alambrada. Las croquetas están riquísimas.
“Lo están consiguiendo”, murmura mamá. “Ya casi no siento nada cuando los veo”. Y recoge la mesa, en silencio. Algunas veces, aún tiene el impulso de alzarse, de salir a la calle con una cizalla y romper todas las alambradas de este mundo. Pero se conforma con tuitear la foto de un cuerpo varado en la playa, y sacudir la cabeza, impotente.
Desde que papá tiene trabajo, están más contentos. Pero tienen miedo. Miedo y vergüenza. Miedo de que lo despidan, de que vengan los refugiados, de que no haya dinero para todos. Vergüenza porque no me han dicho que trabaja en la fábrica de alambradas. Por suerte, la información deportiva nos da un respiro.



La Primavera de Microrrelatos Indignados pretende que, el 20 de junio de 2016, la red se llene de microrrelatos que traten sobre los refugiados de cualquier punto del planeta. Los microrrelatos podrán denunciar el desarraigo que padecen, las causas de su situación, la inacción del primer mundo, las injusticias, desprecios y humillaciones que sufren en los asentamientos donde sobreviven o cualquier otro aspecto relacionado con su vida. ¡Nos vemos en la alambrada!