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domingo, 21 de mayo de 2023

Migraciones

 



En verano nos mudamos y yo empecé a enterrar tesoros en un nuevo  jardín: los pendientes de la abuela, que todos daban por perdidos; los zapatos de charol de Julita y un botón dorado del uniforme de papá. Es una extraña costumbre, pero mamá le quita importancia. Dice que soy su pequeña urraca, y que recojo todo lo que brilla para adornar nuestro nido. De Julita, en cambio, dice que es una cotorra, porque charlotea sin parar y repite todo lo que escucha.

La gente murmura. El jardín se nos está llenando de hoyos, al tiempo que sus bolsillos se van vaciando de monedas, canicas de colores o anillos. Una vecina protesta: le ha desaparecido un reloj de pulsera. Mamá la tranquiliza y la invita a merendar. Su hijo juega con nosotras en el jardín, cuenta hasta cien y su cabello refleja el sol de la tarde. Me recuerda un canario que tuvimos y al que sepultamos entre las azaleas. Pero eso fue hace tiempo, en otro jardín.

Mamá y la señora han acabado el café. Al niño rubio le ha tocado esconderse y no responde a la voz de su madre. Julita salta sobre un solo pie y repite, una y otra vez, que vamos a tener que mudarnos de nuevo. Yo escondo las manos en los bolsillos, sucias de tierra.

Relato finalista en La Microbiblioteca, mes de abril.

domingo, 26 de febrero de 2023

Final de color rosa

 



 

Cuando ella se echó a un lado y él encontró acomodo sobre la balsa improvisada, el cine entero estalló en aplausos. Después de veinticinco años y miles de visionados, el amor verdadero triunfa y el público ve cumplidos sus deseos más íntimos.

Esta vez Rose y Jack son rescatados. La joya no acaba en el fondo del mar, si no en una casa de empeño, y con lo poco que les da el prestamista, se instalan en un ático del Bronx. Jack pinta y pinta sin cesar: Rose de espaldas, Rose tumbada, Rose desnuda… Siempre desnuda. No consigue  venderlos —dice—, pero lo cierto es que no se los muestra a nadie. Rose es solo suya.

Ella empieza a cansarse de fregar suelos para poder comer, le pide que se busque un trabajo. Él es un artista, no puede embrutecer sus manos. Ella empieza a guardar unas monedas en una lata que esconde bajo el fregadero. Centavo a centavo, junta lo estipulado para recuperar la joya.

Rose compra una maleta y un billete de tren. Emprende, esta vez sí, el viaje de su vida. Y lo hace sola.

Cuando se encienden las luces, el público abandona la sala en silencio.


Relato mencionado en  ENTC, convocatoria "Amantes locos"




viernes, 30 de diciembre de 2022

La llegada


 He vuelto por Navidad, con este micro
 nominado en ENTC: 200 palabras sobre
EL SILENCIO



No llegó de golpe, fue poco a poco. Tanto, que no nos dimos cuenta hasta que, una mañana, no se oyeron las cantarinas risas que nos habían acompañado desde siempre. Es ley de vida, dijeron.
Después todo se precipitó: faltó el petardeo de la moto del Enrique, la música a todo volumen de la furgoneta de reparto y los ritmos acompasados de los tacones en el paseo.


Un año, no hubo orquesta por fiestas y nos quedamos sin baile. Aún nos quedaban los órdagos y los chasquidos del marfil sobre la madera de las mesas, pero al poco, se apagó el silbido de la cafetera y con él también se terminaron las partidas.
Los que aún resistíamos nos consolábamos con frases de esperanza y algunas fotos a la espera del verano. Con el calor, volvían cual golondrinas y, al igual que ellas, inundaban las calles con sus trinos. Pero esas visitas, y también las golondrinas, se hicieron cada vez más escasas. Ley de vida.


El invierno pasado murió el Eulogio y llegó el silencio. Las esquilas de sus ovejas habían enmudecido dos años antes, cuando sus hijos dijeron que estaba mayor para andar por el monte. Era ley de vida.



jueves, 1 de abril de 2021

Recién horneado

 



Quinientos gramos de harina, dice vertiéndola sobre la mesa, treinta gramos de levadura fresca, trescientos mililitros de agua tibia, —y, cuando dice tibia, sumerge la punta del dedo índice y sonríe—. Los labios se le llenan de una pulpa carnosa, como de mango. Me esfuerzo en no mirarle la boca y en cerrar la mía. Hace calor aquí, con el horno encendido. Intento concentrarme en sus manos, que se hunden en la mezcla de harina y agua, removiendo, apretando y estirando, envolviendo, acariciando. Espolvorea un poco más de harina sobre la mesa y divide la masa en dos, en cuatro, en seis bolas. Las hace girar por parejas, una en cada mano, modelándolas a su antojo, ahora en un sentido, ahora en el contrario. Siento que me estoy mareando. Entonces me mira directamente a los ojos y pregunta: ¿quieres probar?

En el autobús de vuelta, mi compañero de asiento habla a gritos con la profesora, al otro lado del pasillo. El resto de alumnos ríen y se lanzan proyectiles de pan. No me apetece participar en su guerra —me parece infantil— y  me hago la dormida, con la bolsa de panecillos sobre el regazo, todavía caliente.


El tema de esta convocatoria de ENTC: "Pasión y deseo".

Relato seleccionado. 

La imagen es un dibujo en acrílico de Mª José Escudero.  


miércoles, 7 de octubre de 2020

La sombra del peregrino: entrevista Radio Bellvei

Todo esto debería haber ocurrido en el mes de marzo, pero como andábamos confinados no pudo ser hasta julio. Después tendría que haber compartido la entrevista y vosotros la hubierais escuchado casi al mismo tiempo que salía el libro a la venta, pero ya sabéis que con la Covid-19 no se pueden hacer planes; los hace el virus, y nosotros nos limitamos a posponer las fechas en la agenda.

Tarde, pero mejor que nunca, os dejo la entrevista.

viernes, 31 de julio de 2020

Rostros familiares




Mientras doña Carmen habla, observo las fotos en marco de plata del aparador. En esta que señala ahora, se ve a dos niños vestidos de marinero, las manos juntas, los ojos en plegaria hacia el cielo.

—Son muy guapos —le digo.

—Ya tienen trece años —responde—, esa foto es de hace dos.

En la de al lado, una pareja de novios se intercambia las alianzas. Él la mira con gesto adusto y ella, ruborizada, se alisa el vestido para disimular la leve curva del vientre. Son los padres de los gemelos, pienso.

—Nacieron sietemesinos —apunta ella—, quizá en agosto puedas conocerlos, prometieron venir en vacaciones.

Yo le recuerdo que en agosto me voy al pueblo, pero que volveré en setiembre, cada miércoles, como siempre.

—Sí, ya me acuerdo —asegura, y recoge las revistas recortadas de encima de la mesa mientras me guiña un ojo.

 

Sonríe. Yo también. Después de merendar, saco una bolsa con revistas nuevas. Ella trae las tijeras y los marcos de plata. Doña Carmen vuelve las páginas y escoge con cuidado: esta semana se ha encaprichado de una nieta de trenzas rubias y una hija empresaria, con traje chaqueta, que el próximo verano la llevará de crucero.



Relato escrito para ENTC.
Tema de la convocatoria: La fotografía.

sábado, 16 de mayo de 2020

Apocalipsis





Desde que Él no da señales de vida se nos han empezado a acumular los muertos. Ya no ascienden a los cielos, ni siquiera lo intentan, y se quedan vagando por la TIERRA, esperando una SEÑAL.
Yo le recuerdo que hubo un tiempo en que esos engendros bípedos –como ahora los llama- lo querían como a un PADRE y que aquella pequeña canica azul era su juguete favorito. Pero no hay forma de convencerlo. «La adolescencia es un período de cambio», me dice con una mueca de burla en sus divinos labios, y yo lo veo salir con todas sus creaciones, camino del contenedor marrón.



Relato ganador de la 
Final de La Copa ENTC 2020.
Debía contener una palabra de cada uno de los 3 relatos finalistas en 2019
(poker de ases)
y estar inspirado claramente en uno de ellos 
(el comodín).

martes, 27 de agosto de 2019

Rosa coral




Desde que pintaron la escalera con el color de moda, la vecina “malaspulgas” del segundo me da los buenos días y sonríe aunque los niños bajen saltando los escalones de tres en tres. La hija de los del primero ha florecido repentinamente y la portería se nos ha llenado de muchachos adolescentes que acuden cual abejorros y que siempre, siempre, se equivocan de piso en el telefonillo. Además, la viuda del entresuelo ha mudado su vestuario y se rumorea que en los bailes del hogar ya no rechaza las invitaciones de los jubilados que la cortejan al estilo de antes.
Por contra, la mujer del presidente se ha fugado con el del quinto segunda y encima les ha tocado la primitiva. En la última junta, la vecina del quinto ha propuesto, entre lágrimas, que se pinte de nuevo la escalera. El presidente, al que todos llaman ya “el cornudo”, nos ha enseñado un muestrario de colores grises con el que pretende que la comunidad recupere la normal convivencia.
Personalmente, prefería el blanco, neutro y limpio, pero tengo por costumbre no bajar a las reuniones de vecinos.


Mención en la convocatoria "rosa" de ENTC
2019 - Escribimos en colores


sábado, 12 de enero de 2019

Llaços invisibles




Em llevo sense recordar si anit vaig sopar o no. Poso els peus a terra. Està fred, com ahir. Com cada dia des que dura aquesta situació estranya. Busco el meu reflex al mirall del lavabo, però només veig un rostre de dona. Sembla que ha plorat.
És l’endemà, o l’endemà passat. No estic segur, perquè ara tots els dies són iguals. Ella és a la cuina. Remena un cafè i té la mirada perduda. Jo sóc al seu costat però, per algun motiu, no em pot veure. Si tan sols pogués parlar-hi. Li preguntaria què s’ha fet de la meva bici.
Avui alguna cosa ha canviat. Ella era a la dutxa i jo he entrat al lavabo per pixar. És un costum. Tan bon punt em llevo, haig d’anar-hi i no m’acostumo a no fer-ho. Quan he entrat, s’ha tombat cap a mi, com si em mirés. Semblava nerviosa i molt trista. L’he seguit fins a l’aparcament. Estic tip d’haver de seguir-la arreu. Puja al cotxe i l’engega. De seguida he reconegut el vehicle: un tot terreny gris amb un bony al costat dret. Just on…
La miro i sento una fiblada al pit: una mena de neguit inútil. Ja no hi puc fer res. Ella tampoc. I tanmateix, mentre el garatge es va omplint de fum, penso que potser podria prémer la botzina i alertar els veïns.



Relat guanyador al concurs de La Microbiblioteca
 (covocatòria del desembre 2018)


Me despierto y no recuerdo si anoche cené o no. Pongo los pies en el suelo. Está frío, como ayer. Como cada día desde que dura esta situación extraña. Busco mi reflejo en el espejo del lavabo, pero solo veo un rostro de mujer. Parece que ha llorado.
Es el día siguiente, o dos días después. No estoy seguro porque ahora todos los días son iguales. Ella está en la cocina. Remueve un café y tiene la mirada perdida. Yo estoy a su lado pero, por algún motivo, no puede verme. Si por lo menos pudiera hablar con ella. Le preguntaría qué se ha hecho de mi bici.
Hoy alguna cosa ha cambiado. Ella estaba en la ducha y yo he entrado al lavabo para mear. Tengo esa costumbre. En cuanto me levanto, tengo que ir y no me acostumbro a no hacerlo. Cuando he entrado, se ha vuelto hacia mí, como si me mirase. Se la veía nerviosa y muy triste. La he seguido hasta el aparcamiento. Estoy harto de tener que seguirla a todas partes. Sube al coche y lo pone en marcha. En seguida he reconocido el vehículo: un todo terreno gris con un golpe en el lado derecho. Justo dónde...
La miro y noto una punzada en el pecho: una especie de angustia inútil. Ya no puedo hacer nada. Ella tampoco. Y sin embargo, mientras el garaje se va llenando de humo, pienso que tal vez podría tocar el claxon y alertar a los vecinos.

viernes, 13 de abril de 2018

Dragón(a)




Los días de lluvia no sale al balcón. Intuyo su sombra, trajinando con la fregona tras los visillos; pero no se asoma, y yo me acabo el café y regreso al despacho cabizbajo. Ya sé que no es una princesa —pertenece a esa estirpe de mujeres que se salvan solas—, pero me gusta soñar que un día reuniré valor para enfrentar sus ojos y dejar que sea ella quien me rescate.
Cuando hace sol, repasa los cristales con la bayeta. Y canta. Ya sé que no es una sirena: su voz no hipnotiza marineros errantes. Pero yo encallaría sin dudarlo en sus caderas y me ahogaría entre sus muslos, cada noche. Los días de sol, me tomo el café frío y mi jefe se mira el reloj mientras vuelvo a mi cubículo.
Hoy no ha ido a trabajar. En su lugar, otra muchacha sacudía con determinación la alfombra. Mi café ha quedado huérfano en la barra, al saber que ayer el encargado la arrinconó, en el cuartillo de las escobas, decidido a cobrar su parte de ese contrato precario. Dicen que había productos inflamables, que no saben cómo…
Yo sé que los dragones existen. Y espero, mirando al cielo.



Relato para ENTC: esta vez había que inspirarse en esta foto de René Matête.

jueves, 14 de diciembre de 2017

Procedimiento administrativo



Empezaron por la A (estas cosas siempre se hacen siguiendo un  orden). El primer día borraron anarquía, amnistía  y alegato. La medida fue calificada como propia de un régimen autoritario, pero como ese adjetivo también había sido eliminado, los periodistas se vieron obligados a utilizar metáforas e hipérboles oscuras, y nadie entendió nada. Después borraron derecho y democracia, lo cual impidió que se diera una noticia sobre unas elecciones en algún lugar (nada importante). Pero lo que más llamó la atención del público fue un titular de la prensa deportiva: “El delantero del Almeriense sufre una lesión en el tobillo contrario al izquierdo”. Y florecieron los memes.
Los diccionarios mostraban grandes islas en blanco en el enclave de las palabras prohibidas: huelga, Historia… Algunos profesores se quejaban de la imposibilidad de seguir enseñando sin las palabras adecuadas. Igualdad, justicia, libertad… Y ni siquiera la meteorología se libraba de la censura: calentamiento global, y cambio climático eran expresiones vetadas y, los datos de precipitación se exageraban para ocultar la sequía (término también eliminado).
Hoy, los noticiarios abrieron con un titular ilegible: «El (pueblo indignado) se (manifiesta) con (pancartas) en blanco». Hay más huecos que palabras y, sin embargo, todos sabemos que ha llegado el momento. Los periodistas intentan entrevistar a algún manifestante,  acercan un micrófono. Es inútil: nadie puede pronunciar palabra.

Un rumor, como de mar agitada, empieza a crecer entre la multitud  reunida en las plazas. Impotentes, nos miramos unos a otros. Hasta que un viejo susurra: «Libertad».


Relato finalista del IV concurso de microrrelatos de Amnistía Internacional Madrid
Tema:  Libertad de expresión
#Escribirporderechos

martes, 10 de octubre de 2017

Óleo sobre lienzo, 1937




Un día, el azul desapareció. Nos quedamos todos mirando al cielo, con cara de pasmados. Quietos. Alguien aventuró que se acercaba una tormenta, pero aquel gris acerado no tenía nada que ver con los nubarrones de abril. Después se borraron los amarillos y el atardecer perdió su luz. Los enamorados dejaron de citarse a la hora del crepúsculo y un frío penetrante se coló entre los pliegues de tu falda.
Al poco, nos faltó el verde y el roble milenario se convirtió en despojo de nuestra historia. Muy pocos se atrevieron a salir al campo y los que lo hicieron regresaron cubiertos de cenizas, como si un gran incendio hubiera devastado el valle. Pero fue cuando nos robaron el rojo que, incapaces de distinguir la sangre del barro, alzamos nuestras manos crispadas en puños y gritamos con las gargantas llenas de polvo. A esas alturas, el dolor asaetaba nuestros ojos y el cielo vomitaba hierro y fuego.
Y muerte.

Sobre un lienzo blanco, Pablo dibuja formas afiladas, lenguas enhiestas que apuntan al cielo. Pinta cuerpos retorcidos en ángulo obtuso, animales moribundos, madres que lloran. Y en tus ojos, nublados de tristeza, el recuerdo de una guerra en blanco y negro.


Este relato fue nominado en el blog ENTC. El lema de la convocatoria bimensual: "Artistas"


domingo, 11 de junio de 2017

Púber



Lo que daría porque, al levantarse, me susurrase “desayuno”, “instituto” o “exámenes”; que sus labios pronunciasen una esdrújula o que encadenaran una subordinada. No hay manera: desde que cumplió catorce, sólo le he oído monosílabos. Nuestras conversaciones han mutado en interrogatorios: yo pregunto y él asiente, o niega. A veces, refuerza el mensaje con un gesto de la mano y ya no sé si está contestándome o me está dando un “me gusta”.

Creo que está sufriendo una regresión: cada día duerme más, come cada tres horas… Solo espero el momento en que pronuncie, de nuevo, su primera palabra: mamá.


Este sábado, 10 de junio, el concurso "L'art d'escriure" del programa Wonderland de RNE4, ha escogido mi relato como ganador semanal. 
Si queréis escuchar el fragmento del programa podéis hacerlo en este enlace


miércoles, 31 de mayo de 2017

Colonización



Tatuaron sus pieles grises con el mapa que heredaron de sus ancestros, memorizaron las coordenadas y aprendieron a leer en las estrellas el camino de regreso. Todo con un objetivo: salvar a su especie de la extinción, por segunda vez.
Pero los profetas erraron el cálculo y el viaje dura ya dos milenios más de lo previsto. Solo él ha sobrevivido.

El viajero solo espera que esa extraña criatura de largos cabellos le acepte como compañero. Bajo un cielo color lavanda, la última hija de Eva estudia al peregrino que desciende de la nave. Y piensa que a los colonos hay que recibirlos como merecen.


Relato finalista en La Copa ENTC. Las premisas obligatorias eran que apareciese la palabra "lavanda" y que el relato finalizase con la frase "...hay que recibirlos como merecen". Podéis leer los relatos de mis compañeras en este enlace.


domingo, 19 de marzo de 2017

Amelia




Esperó a que bajase la marea y se acercó caminando hasta una de las barcas varadas en la arena. La observó con cuidado, como el pintor que estudia a la modelo antes de tomar los pinceles. Acarició sus formas, entornó los ojos e inhaló el aroma a salitre y pescado que emanaba de sus entrañas. Después deslizó los dedos sobre las letras pintadas en rojo y dibujó un nombre: Amelia.
De regresa a casa, el lecho vacío desprendía el aroma del engaño: salitre y pescado. Y allí seguía la nota que Amelia había dejado en la nevera.


Este relato resultó ganador de Express-ando 2017: II Certamen de Escritura Rápida de San Vicente de la Barquera.
(100 palabras, 20 minutos, 1 tema sorpresa)

jueves, 24 de noviembre de 2016

Bessons



Monozigòtics: bessons que procedeixen de la bipartició precoç d’un embrió, que dóna com a resultat dos individus genèticament idèntics.

Com cada matí corre per agafar el metro, baixa els esglaons de dos en dos mentre el senyal acústic l’avisa que les portes són a punt de tancar-se, esquiva un parell d’homes amb maletí i, com cada matí, sent com les portes li freguen el nas i el deixen plantat a l’andana. Llavors el  veu, dret dins del vagó, mirant-lo amb els seus mateixos ulls, amb la seva pròpia cara, amb el seu nas, els seus llavis i fins i tot la seva piga a la galta esquerra. No, no és cap reflex seu al  vidre, ni cap  miratge; és simplement el seu doble, mirant-lo amb la boca oberta, a punt de dir alguna cosa i desapareixent després dins la foscor del túnel.
En Jaume sempre havia tingut una vaga sensació de mancança, com si hagués perdut alguna cosa. Ficava les mans a les butxaques mirant de trobar el forat pel qual  li havia escapat el que fos que li faltava. No ho sabia explicar però se sentia incomplet; com l’amputat que encara pot sentir el membre perdut, com l’orfe que continua esperant que el pare l’acotxi cada nit. Sempre havia sabut que li mancava una meitat i ara no pot deixar de pensar en aquell desconegut que, per força, ha de ser el seu bessó, aquell que ell no sabia que tenia però que sempre ha trobat a faltar, aquell que la mare negarà un cop i un altre que hagi existit mai. Però, quina altra explicació pot haver-hi?

sábado, 5 de noviembre de 2016

Casa de muñecas



Una hormiga pasea por mi mano izquierda, recorre los dedos. Intento moverla, aplastar al insecto, pero no obedece. Anoche bebí demasiado. Había un tío en la fiesta, uno alto, con pinta de tímido.
Mi pie derecho está helado, sobre el suelo. No sé dónde están mis zapatos. El izquierdo, no lo siento. Dijo que estudiaba farmacia, o medicina, no recuerdo… Creo que nos enrollamos.
Hay alguien más en la habitación. Siluetas oscilantes, inmóviles. Besaba muy bien, eso sí lo recuerdo. Me duele el cuello, la cuerda aprieta demasiado y estoy muy cansada. Quiero marcharme.


Me gustaba, al principio. Pero hizo algo, o dijo algo, raro. Debí irme. Huir. Antes de que me pusiera un nombre. Antes de que me añadiese a su colección.


Este microrrelato ha quedado en tercer puesto en la categoría mejor composición, del concurso "Monstruoscopio" de ENTC. El tema era Halloween y cada relato estaba inspirado por 1 ilustración y una banda sonora. 
En mi caso, la inquietante fotografía es de Mel Nebrea y está extraída de la obra "Asaba zaharren oihartzuna" (El eco de los antepasados) del grupo de  teatro Arizan. La música es la banda sonora de la película "El orfanato" del compositor Fernando Velázquez. 

lunes, 24 de octubre de 2016

Amor platónico


Cuando él le habló del mar, no podía creerlo. La extensión de agua más grande que ella había visto nunca era la laguna, adónde iban a merendar el día de la Virgen. Luego él marchó para embarcarse rumbo a tierras lejanas, y la Narcisa lloró sin tregua hasta anegar el valle. Las casas y los huertos quedaron sumergidos, y las gentes del pueblo tuvieron que construir otras en lo alto del monte. La prensa habló de pantanos y energía eléctrica. Pero nosotros sabíamos que había sido aquel llanto desmesurado.
Sus primeras cartas, hablando de gentes de color, tuvieron una consecuencia insospechada: las calles se llenaron de emigrantes que trabajaban en el campo o abrían tiendas repletas de cachivaches y, aunque el alcalde lo llamó “efecto llamada”, todos creíamos que era el modo que tenía ella de sentirse más cerca de su amado

Pero ahora estamos muy preocupados en el pueblo. La última misiva que se  ha recibido habla de casas tan altas que se pierden en el cielo, autopistas llenas de coches y grandes centros comerciales. Ya han empezado a llegar excavadoras al pueblo y no sabemos cómo convencer a la  Narcisa de que todo eso son solo imaginaciones suyas.

En ENTC celebramos el "Día Internacional de la mujer rural": 200 palabras, una historia.
Este relato quedó clasificado entre los 10 finalistas de ENTC 2016  y formará parte del libro "Microvuelos".

martes, 2 de agosto de 2016

Revelación



Hoy me han cerrado la puerta en los morros dos veces: en el tren, pese a los esfuerzos de un  espécimen de gimnasio —cabreadísimo—, que casi consigue abrir una rendija suficiente para ambos; y en el metro, porque no me ha dado la gana de correr más, que ya está bien por hoy. Volver a casa más tarde de lo habitual te enfrenta a escenarios y a personajes distintos:  los que dormitan, los que van enganchados al móvil, y ese individuo que resbala por el vagón, mendigando para un bocadillo, que será su único consuelo antes de rendirse al sueño. Nadie le escucha, ni siquiera levantan la vista, hasta que entre el monótono discurso se cuela una confesión: soy un extraterrestre, dice, y desde que llegué a este planeta nadie me ha tratado con humanidad. La muchacha sentada frente a mí ha dejado a su novio parpadeando mensajes en la pantalla y observa al extranjero con la boca abierta. Tú vendrás conmigo, le dice, y ella ni siquiera intenta apartarse. El extraterrestre es un ser bello al que todos miramos, ahora que nos ha revelado  el destino de nuestro viaje, al final del túnel.

Este micro-viaje ha obtenido el 2ª Premio en la categoría de micro-relatos del XI Concurso de Relatos y Micro-relatos de Viaje Moleskin 2016. La imagen está tomada de la web de Moleskine (Créditos: Sergio Ramazzotti).