martes, 17 de enero de 2017

Dulce Navidad




Es que no tuviste bastante con uno.
Ni con dos.
Así que te comiste un tercero.
Hubieras preferido no hacerlo, cuatro, pero te faltó voluntad, cinco y seis. El séptimo aún se derretía en tu boca cuando ya hurgabas en busca del octavo. ¡No había marcha atrás! Con gula, saboreaste a un tiempo el praliné, nueve, y la delicia de coco, diez. El número once, de licor, te animó a desprenderte de la culpa y dejaste que el último se lo comiera el perro.

Por la mañana, sus huellas sobre la alfombra te exoneraban de toda culpa.


Segundo despojo para la primera semana del año en REC. La frase inicial: "Es que no tuviste bastante"

Almas gemelas


«Es que no tuviste bastante» masculló mirando de reojo su reflejo.
Al otro lado, Hyde se limpiaba la sangre y escondía el cuchillo. Nunca imaginó que Gina opondría tan poca resistencia: la hoja la había penetrado como si ella fuera de mantequilla.

Instantes después, el doctor unta una tostada y se la lleva a la boca.

Primera semana del año, primer despojo para REC. La frase de inicio: "Es que no tuviste bastante"

viernes, 6 de enero de 2017

Ángeles sobre ruedas



La Navidad que cumplí diez años, llegaron por fin las bicicletas. Quizás influyó en algo que yo estaba perdiendo la inocencia y mamá quería, a toda costa, comprar mi silencio y evitar que acabase explicándole a Carlitos porqué los Reyes no nos las traían nunca. O quizás fue porque cuando volvimos los cuatro de la cabalgata, encontramos a la abuela muerta en el sofá verde, y papá estuvo revolviendo en la cómoda durante tres horas antes de avisar a mis tíos. Fuera por lo que fuese, la mañana de aquel seis de enero, a Carlitos y a mí nos vistieron con la ropa del domingo y nos dejaron jugar en la calle toda la mañana, con nuestras bicis nuevas, dando vueltas y más vueltas a la plaza, mientras en casa, mamá y los tíos, dispuestos alrededor de la cama de la abuela, alternaban los rosarios con los gritos, según hubiera vecinas en el piso, o no.
Al finalizar el día, Carlitos y yo teníamos agujetas y las mejillas cortadas por el frío, pero lo que más nos dolió fue que mamá nos dijera que la abuela se iba a llevar las bicicletas porque los ángeles del cielo las necesitaban para llevarle los recados a Dios.

Cualquier niño de cinco años sabe que los ángeles tienen alas y no van en bici.


Con este relato participo en el concurso #cuentosdenavidad de Zendalibros.com. Obligatorio que aparezca la palabra "Navidad", del espíritu navideño no se decía nada, así que... 
La imagen, tomada de internet, es de Michael Hagn.

viernes, 30 de diciembre de 2016

Llueve



El cielo y el mar parecen querer unirse y devorarnos a todos. La mujer del fondo ha dejado de llorar. Sigue aferrada al cuerpecillo inerte y lo acuna, pero ya no llora. La primera claridad del alba nos muestra un horizonte nómada. Ni rastro del continente.
Llueve.
En la cocina, Juana remueve el guiso. Los choclos ya están asados. A la señora no le gusta que prepare comida guaraní, pero una cazuela de carne es una cazuela de carne en todas partes, ¿no? ¿Qué mal hay en acompañarla con unas deliciosas mazorcas?
Llueve.
No ha vendido  nada. En cuanto puso la manta en el suelo se derramó el cielo entero y tuvo que correr hasta la boca del metro. El vestíbulo bulle de gente apresurada que cruza entre los africanos, sin verlos. Parecen deportistas  esperando en el túnel de vestuarios para saltar al campo. Él sueña con ser jugador de fútbol. Ganar mucho dinero. Comprarle una casa a su madre.
Llueve.
Hoy no podrá salir a pasear con el viejo. Pobre hombre. Ya no reconoce a la hija, ni a nadie. Solo a ella le sonríe. Y, de cuando en cuando, se le empañan los ojos y llueve.

Mi granito de arena para ENTC: el tema de la convocatoria era "Los emigrantes", un homenaje a esos olvidados que viven a nuestro lado, nos venden el pan, cuidan a nuestros ancianos... (en el mejor de los casos). 
Relato fuera de concurso.

jueves, 24 de noviembre de 2016

Bessons



Monozigòtics: bessons que procedeixen de la bipartició precoç d’un embrió, que dóna com a resultat dos individus genèticament idèntics.

Com cada matí corre per agafar el metro, baixa els esglaons de dos en dos mentre el senyal acústic l’avisa que les portes són a punt de tancar-se, esquiva un parell d’homes amb maletí i, com cada matí, sent com les portes li freguen el nas i el deixen plantat a l’andana. Llavors el  veu, dret dins del vagó, mirant-lo amb els seus mateixos ulls, amb la seva pròpia cara, amb el seu nas, els seus llavis i fins i tot la seva piga a la galta esquerra. No, no és cap reflex seu al  vidre, ni cap  miratge; és simplement el seu doble, mirant-lo amb la boca oberta, a punt de dir alguna cosa i desapareixent després dins la foscor del túnel.
En Jaume sempre havia tingut una vaga sensació de mancança, com si hagués perdut alguna cosa. Ficava les mans a les butxaques mirant de trobar el forat pel qual  li havia escapat el que fos que li faltava. No ho sabia explicar però se sentia incomplet; com l’amputat que encara pot sentir el membre perdut, com l’orfe que continua esperant que el pare l’acotxi cada nit. Sempre havia sabut que li mancava una meitat i ara no pot deixar de pensar en aquell desconegut que, per força, ha de ser el seu bessó, aquell que ell no sabia que tenia però que sempre ha trobat a faltar, aquell que la mare negarà un cop i un altre que hagi existit mai. Però, quina altra explicació pot haver-hi?

sábado, 5 de noviembre de 2016

Casa de muñecas

video


Una hormiga pasea por mi mano izquierda, recorre los dedos. Intento moverla, aplastar al insecto, pero no obedece. Anoche bebí demasiado. Había un tío en la fiesta, uno alto, con pinta de tímido.
Mi pie derecho está helado, sobre el suelo. No sé dónde están mis zapatos. El izquierdo, no lo siento. Dijo que estudiaba farmacia, o medicina, no recuerdo… Creo que nos enrollamos.
Hay alguien más en la habitación. Siluetas oscilantes, inmóviles. Besaba muy bien, eso sí lo recuerdo. Me duele el cuello, la cuerda aprieta demasiado y estoy muy cansada. Quiero marcharme.


Me gustaba, al principio. Pero hizo algo, o dijo algo, raro. Debí irme. Huir. Antes de que me pusiera un nombre. Antes de que me añadiese a su colección.


Este microrrelato ha quedado en tercer puesto en la categoría mejor composición, del concurso "Monstruoscopio" de ENTC. El tema era Halloween y cada relato estaba inspirado por 1 ilustración y una banda sonora. 
En mi caso, la inquietante fotografía es de Mel Nebrea y está extraída de la obra "Asaba zaharren oihartzuna" (El eco de los antepasados) del grupo de  teatro Arizan. La música es la banda sonora de la película "El orfanato" del compositor Fernando Velázquez. 

lunes, 24 de octubre de 2016

Amor platónico


Cuando él le habló del mar, no podía creerlo. La extensión de agua más grande que ella había visto nunca era la laguna, adónde iban a merendar el día de la Virgen. Luego él marchó para embarcarse rumbo a tierras lejanas, y la Narcisa lloró sin tregua hasta anegar el valle. Las casas y los huertos quedaron sumergidos, y las gentes del pueblo tuvieron que construir otras en lo alto del monte. La prensa habló de pantanos y energía eléctrica. Pero nosotros sabíamos que había sido aquel llanto desmesurado.
Sus primeras cartas, hablando de gentes de color, tuvieron una consecuencia insospechada: las calles se llenaron de emigrantes que trabajaban en el campo o abrían tiendas repletas de cachivaches y, aunque el alcalde lo llamó “efecto llamada”, todos creíamos que era el modo que tenía ella de sentirse más cerca de su amado

Pero ahora estamos muy preocupados en el pueblo. La última misiva que se  ha recibido habla de casas tan altas que se pierden en el cielo, autopistas llenas de coches y grandes centros comerciales. Ya han empezado a llegar excavadoras al pueblo y no sabemos cómo convencer a la  Narcisa de que todo eso son solo imaginaciones suyas.

En ENTC celebramos el "Día Internacional de la mujer rural": 200 palabras, una historia.