martes, 10 de octubre de 2017

Óleo sobre lienzo, 1937




Un día, el azul desapareció. Nos quedamos todos mirando al cielo, con cara de pasmados. Quietos. Alguien aventuró que se acercaba una tormenta, pero aquel gris acerado no tenía nada que ver con los nubarrones de abril. Después se borraron los amarillos y el atardecer perdió su luz. Los enamorados dejaron de citarse a la hora del crepúsculo y un frío penetrante se coló entre los pliegues de tu falda.
Al poco, nos faltó el verde y el roble milenario se convirtió en despojo de nuestra historia. Muy pocos se atrevieron a salir al campo y los que lo hicieron regresaron cubiertos de cenizas, como si un gran incendio hubiera devastado el valle. Pero fue cuando nos robaron el rojo que, incapaces de distinguir la sangre del barro, alzamos nuestras manos crispadas en puños y gritamos con las gargantas llenas de polvo. A esas alturas, el dolor asaetaba nuestros ojos y el cielo vomitaba hierro y fuego.
Y muerte.

Sobre un lienzo blanco, Pablo dibuja formas afiladas, lenguas enhiestas que apuntan al cielo. Pinta cuerpos retorcidos en ángulo obtuso, animales moribundos, madres que lloran. Y en tus ojos, nublados de tristeza, el recuerdo de una guerra en blanco y negro.


Relato escrito para ENTC. El lema de la convocatoria bimensual: "Artistas"


lunes, 28 de agosto de 2017

Volver



El viaje de vuelta siempre parece más corto. Dicen que es porque ya conocemos el camino. A mí, en cambio, se me está haciendo eterno. Seguramente sea porque no deseo llegar a casa. Nuestra casa.
Solo.
El viaje de regreso iba a ser idéntico al de ida. Rebobinaríamos la película y el coche retrocedería marcha atrás, los pueblos se sucederían y los carteles anunciando las salidas de la autopista aparecerían en orden inverso. Los niños se quedarían dormidos en el asiento trasero. Tú me cogerías la mano, que reposaría indolente en el cambio de marchas, sonriendo igual que lo hacías en el trayecto de ida ante la perspectiva de unos días en la playa.
Pero nada es como debiera. Ni siquiera conduzco yo: el collarín me lo impide. Un taxista extrañamente callado se sienta al volante. La vista clavada en el asfalto y, de tanto en tanto, una fugaz mirada al retrovisor vigilando mi silencio. En el hospital le habrán explicado lo ocurrido y prefiere no entablar conversación. Mejor así.
Me esfuerzo, pero no consigo recordar el accidente. Solo luces parpadeantes acercándose. Aquella mano inmóvil sobre la mía. Tu sonrisa convertida en dolorosa mueca.

Y los niños, que parecen dormidos.

Mi participación en ENTC. Lema de este bimestre: "Viajes y viajeros".

martes, 27 de junio de 2017

Superlópez



Mamá lloraba, sentada en el borde de la cama. Yo tenía siete años. Me acerqué, interrogándola en silencio, y ella me abrazó muy fuerte. Papá se ha ido, dijo.
Después supe que aquel se ha ido no significaba lo mismo que el de seis meses atrás, cuando el abuelito murió. Papá no estaba muerto, nos había abandonado. Mamá decía que no me preocupase, que papá volvería para llevarnos a Chitón. Yo creía que Chitón era el pueblo de mis abuelos y lo estuve buscando en el atlas, pero no lo encontré.
Pasaba las tardes mirando las fotos de los momentos felices. Papá vestido con traje y corbata. Papá entrando en una cabina telefónica… Recuerdo aquella vez que me llevó al estadio para ver al Parchelona y,  a la salida, me llenó los bolsillos de petisos de goma de varios sabores. Yo estaba muy contento, pero mamá se enfadó porque no me comí la cena.
Crecí. Las cabinas desparecieron. Él nunca regresó. Aún conservo algunas de sus cosas: una pajarita de papel, un traje con una “S” y una capa roja. Antes de marcharme, se las enseño a mi hijo que exclama: ¡El abuelo era Superman!

Se equivoca,  nosotros somos López.


Mi participación en ENTC. El tema del bimestre eran los "Superhéroes" y yo decidí homenajear a uno muy especial: un héroe de andar por casa, un héroe que podría ser tu padre o el mío, un héroe que quizás no lo es tanto, o que solo lo es a ojos de un niño. 

domingo, 11 de junio de 2017

Púber



Lo que daría porque, al levantarse, me susurrase “desayuno”, “instituto” o “exámenes”; que sus labios pronunciasen una esdrújula o que encadenaran una subordinada. No hay manera: desde que cumplió catorce, sólo le he oído monosílabos. Nuestras conversaciones han mutado en interrogatorios: yo pregunto y él asiente, o niega. A veces, refuerza el mensaje con un gesto de la mano y ya no sé si está contestándome o me está dando un “me gusta”.

Creo que está sufriendo una regresión: cada día duerme más, come cada tres horas… Solo espero el momento en que pronuncie, de nuevo, su primera palabra: mamá.


Este sábado, 10 de junio, el concurso "L'art d'escriure" del programa Wonderland de RNE4, ha escogido mi relato como ganador semanal. 
Si queréis escuchar el fragmento del programa podéis hacerlo en este enlace


miércoles, 31 de mayo de 2017

Colonización



Tatuaron sus pieles grises con el mapa que heredaron de sus ancestros, memorizaron las coordenadas y aprendieron a leer en las estrellas el camino de regreso. Todo con un objetivo: salvar a su especie de la extinción, por segunda vez.
Pero los profetas erraron el cálculo y el viaje dura ya dos milenios más de lo previsto. Solo él ha sobrevivido.

El viajero solo espera que esa extraña criatura de largos cabellos le acepte como compañero. Bajo un cielo color lavanda, la última hija de Eva estudia al peregrino que desciende de la nave. Y piensa que a los colonos hay que recibirlos como merecen.


Relato finalista en La Copa ENTC. Las premisas obligatorias eran que apareciese la palabra "lavanda" y que el relato finalizase con la frase "...hay que recibirlos como merecen". Podéis leer los relatos de mis compañeras en este enlace.


domingo, 21 de mayo de 2017

"Wallapop"



La compré en el rastro, muy bien de precio. Era una Singer antigua, con mueble y pedal originales. El trapero insistió en que funcionaba perfectamente, quizás temiendo que regatease el precio. Sonreía de un modo extraño cuando le aseguré que no importaba, que solo la quería como objeto decorativo. Mientras la cargábamos en el coche me recomendó que la engrasara de vez en cuando. “Funciona sola”, aseguró.
No mentía. Una vieja, de manos traslucidas, me ha reformado todo el vestuario. No tiene mala intención, pero murió hace tanto que ahora parezco Jackie Kennedy.


“Se vende máquina de coser. Perfecto estado”.

Las Semifinales de La Copa ENTC ya son leyenda: nos inspiramos en las leyendas de Béquer y a mí me tocó la que lleva por título "Maese Pérez, el organista"
Con este micro he conseguido mi pase a la Final de La Copa ENTC.

domingo, 14 de mayo de 2017

Mentiras sin importancia



Papá las contaba como nadie, pero mamá siempre se enfadaba con él: «sólo han sido dos, hay que ver cómo te pones». A veces, mientras conducía, le brillaban los ojos y la lengua se le enredaba en el paladar. Yo reía y él me explicaba cuentos de liebres que corrían por el mar. Al llegar a casa, yo merendaba y mamá reñía a papá, otra vez.

Sabía contarlas como nadie, sobre todo cuando íbamos en coche: «Ni una gota, señor agente, se lo juro. Es que me deslumbró el sol. Díselo, cariño, por favor. Levántate del arcén y díselo, hijo».


Superada la 4ª Ronda de La Copa ENTC: máximo 100 palabras y título obligatorio "Mentiras sin importancia". Con este relato me planto en Semifinales.