viernes, 18 de octubre de 2013

Asesino pasivo


Su primera cita con la muerte fue muy temprana, a los ocho años sobrevivió al accidente de coche en el que murieron sus padres. Su abuela se hizo cargo y lo educó tan bien como pudo. La pobre murió antes de que él acabara la secundaria  y, de nuevo, se encontró solo en el mundo.

También fallecieron su primera novia, su compañero de piso y un perro que había recogido de la protectora.

Se obsesionó con la idea de que todos los que establecían un vínculo con él acababan muriendo y eso le llevó de cabeza al diván de un psiquiatra. El tipo se empeñó en que le hablara de su padre, pero a las dos semanas falleció de un ataque cardíaco dejando la terapia a medias.

No le costó mucho tomar la decisión de dedicarse profesionalmente y sacar algún beneficio de su extraña habilidad. Así fue como se convirtió en asesino a sueldo, asesino pasivo por supuesto.

Pronto empezaron a lloverle los encargos a aquel asesino amable, que conducía a sus víctimas hacia su fatal destino a base de frases amables y detalles afectuosos.

Un día me sonrió.

—Parece que va a llover— dijo.
 
Con este relato participo en el certamen organizado por http://estanochetecuento.blogspot.com.es/