lunes, 12 de enero de 2015

El truco definitivo



Inmediatamente pedí que cerraran la tapa del ataúd. Se impuso un silencio expectante. Ella siempre se quejó de la claustrofobia que le producían aquellos breves instantes en que yo evolucionaba por el escenario, dando vueltas a la caja y mostrando al respetable que no había trampa ni cartón, antes de empuñar el serrucho. Ella fue la que empezó a referirse al artilugio con aquel nombre de mal presagio, ella la que sembró la idea, ella la que atrajo el funesto desenlace. Yo me limité a ejecutar el lamentable accidente.

Después de muchas semanas he vuelto al REC (sin pena ni gloria, como siempre). La frase de inicio era "Inmediatamente pedí que cerraran la tapa del ataúd"     (imagen de la web)