Primera carta
Extraña,
Anoche te miré y me pareciste distinta. Hemos cambiado
mucho en estos veinte años. Pero anoche no te reconocí. Me di la vuelta y seguí
durmiendo.
No estoy seguro de querer intentarlo de nuevo.
Abatido
Segunda carta
Rutina,
La indiferencia se sentó un día con nosotros en el sofá,
a la hora de tu serie favorita, y empezó a servir tazas de sarcasmo, solo, sin
azúcar.
