miércoles, 28 de enero de 2015

Tres ingredientes



Veamos… cocinaconniños.com… “deje que el pequeño escoja tres ingredientes. Recuerde que se trata de que el niño participe, no coarte su libertad y déjele experimentar con sabores y texturas”. ¿Qué puede salir mal?

Martín (seis años, pelirrojo), observa divertido a su papá. —Gominolas, chocolate y petazetas —, repite con una sonrisa mellada. Juan no tardará mucho en llegar, es la primera vez que cenarán los tres juntos. Quizás debería haber escogido un restaurante, pero… ya es tarde.

—Mmm... esta hamburguesa —dice Juan relamiéndose —, tiene un sabor… ¡y explota en la boca! —Martín y su padre se miran satisfechos.


Sigo viva en La Copa ENTC. 
Superada la segunda Ronda eliminatoria con este relato de 100 palabras que debía incluir un número en el título, que en el texto apareciera una cita, que hubiera presencia sensitiva del gusto y los personajes debían ser dos hombres y un niño. Nos lo pusieron difícil, pero resultó muy divertido. 
Ahora, ¡a ver qué nos piden en la siguiente fase!

lunes, 19 de enero de 2015

Diván de Terciopelo Rosa


Miranda solo aparece los miércoles, que es cuando Justina no viene porque tiene clase de pilates. Se llevan como perro y gato desde que una llamó zorra a la otra por liarse con un novio que tenían. Sí, he dicho tenían porque… lo compartían. El muchacho, Ernesto, estuvo mucho tiempo convencido de que ellas eran una única persona; hasta que conoció a Violeta, la dulce Violeta. Finalmente he citado a Ernesto en mi consulta; el cinco de mayo, a las cinco. Espero que podamos hablar con Margarita y con la explosiva Pamela, antes de presentarle a la personalidad dominante: Ramón.



Relato participante en la 1ª Fase eliminatoria de La Copa ENTC. Normas: en el título debía aparecer un color. El texto debía incluir las palabra "miercoles" y "mayo" y tenía que haber 8 personajes. Felicidades a los clasificados. El resto tendremos que luchar de nuevo en la repesca.

viernes, 16 de enero de 2015

Bloqueo



Sacó otro folio del cajón y comenzó de nuevo. Las palabras fluían, desde su cabeza al papel; sin obstáculos al principio. Hasta que aparecía ella; en cuanto el personaje femenino entraba en escena la desazón le oprimía el pecho y era incapaz de verter ni una sola gota más de tinta.
Eran sus ojos un precipicio en el que arrojarse… Arrugó el papel y lo lanzó a la papelera. Se sirvió otro whisky.

De nuevo, otra hoja en blanco. Hizo crujir los nudillos, tomó el bolígrafo y atacó por séptima vez. Sin dificultad durante dos párrafos; hasta que se abrió la puerta el bar y apareció ella.
Se asomó a su mirada y sintió vértigo… ¡Vaya mierda¡ Una nueva pelota de celulosa voló hasta la papelera, golpeó en el borde y cayó al suelo. Apuró el vaso. Con un esfuerzo más fingido que real se levantó de la silla y recogió el balón, hizo como si lo botara, esquivó a un defensa y machacó la cesta mientras la grada se venía abajo.

La papelera estaba casi llena. Seguro que entre aquellos folios había algún despojo que no era tan malo, después de todo. Se agachó y empezó a revolver entre los desechos de su talento. Unos ojos lo miraban desde uno de los papeles. Hubiera jurado que estaban pintados en uno de los folios, o que miraban a través de él. Apartó las hojas y el efecto desapareció. Debo haberlo imaginado. Pero no, allí estaban de nuevo, cautivándolo con aquella profundidad oscura. Vació la papelera en el suelo y una docena de miradas se clavaron en su corazón; en una de ellas se podía nadar sin descanso, otra le miraba como si pudiera verle el alma; sintió vértigo y se perdió en un pozo oscuro. Al amanecer lo encontraron frío en la alfombra, rodeado de basura y ahogado en su propio vómito.


¿Qué es lo que te sugieren estas miradas? #viernescreativo nos propone esta imagen, detalle de una obra de Timothy Hyunsoo Lee.
Aquí os dejo mi participación.

lunes, 12 de enero de 2015

El truco definitivo



Inmediatamente pedí que cerraran la tapa del ataúd. Se impuso un silencio expectante. Ella siempre se quejó de la claustrofobia que le producían aquellos breves instantes en que yo evolucionaba por el escenario, dando vueltas a la caja y mostrando al respetable que no había trampa ni cartón, antes de empuñar el serrucho. Ella fue la que empezó a referirse al artilugio con aquel nombre de mal presagio, ella la que sembró la idea, ella la que atrajo el funesto desenlace. Yo me limité a ejecutar el lamentable accidente.

Después de muchas semanas he vuelto al REC (sin pena ni gloria, como siempre). La frase de inicio era "Inmediatamente pedí que cerraran la tapa del ataúd"     (imagen de la web)

viernes, 9 de enero de 2015

La otra


El tiempo no acompaña demasiado para una boda en la playa, pero ella se debe haber empeñado. El viento juega revoltoso; levanta faldas, roba sombreros y excita a las señoras, que no saben qué sujetar primero: tocado o vestido, peinado o enagua. Desde mi ventana observo la escena y conjuro el desastre; un tanga queda al descubierto. Eolo, uno; damas de honor, cero.

Las risas y los gritos inundan la arena, perturban la ceremonia perfecta; al cura se le escapa la risa y la novia, pobrecilla, llora cobijada en los brazos maternos. Al fin, se desatan las nubes y lloran también, pero por otra.

Luis está muy guapo. Mira hacia aquí, con el ceño fruncido. Seguro que ha adivinado... 


No debió escoger nuestra playa. No debió elegirla a ella.


La propuesta de #viernescreativo de esta semana es esta foto de Nirav Patel (un fotógrafo especializado en bodas). ¿Cómo creéis que será la boda de esta chica? ¿O quizás ha huido de ella?  ¿O quizás...? 
Espero que os guste mi propuesta.

lunes, 22 de diciembre de 2014

Déjà vu



Con la última uva todavía en la boca, me invadió el desconcierto. Mientras los demás intercambiaban besos y brindis, yo observaba como el tío de la capa y la rubia televisiva insistían en desearnos un feliz 2014… ¡otra vez! Mi hermano atribuyó el gazapo a un simple despiste, mi padre opinó que se trataba de una inocentada tardía, y el abuelo apuntó la posibilidad de que nos hubieran colado el vídeo del año pasado. Fue mi madre, espíritu práctico y resolutivo, quien decidió comprobarlo pasando de un canal a otro, pero el Feliz 2014 se repitió de la Primera a la Sexta. Increíble, alucinante, chocante; enumeraba mi tía (aficionada a los crucigramas), cómo si se hubiera encallado en una definición: adjetivo, dícese de lo inusual o sorprendente.

Más inaudito aún resultó comprobar que nadie más se había percatado del incidente. Durante los primeros días de aquel segundo 2014, la panadera, el vecino del cuarto y el cartero insistieron en felicitarnos el año equivocado. Por suerte mi abuela vio el lado positivo del fenómeno y recomendó guardar los periódicos de la semana anterior. Conocer los números premiados le ha dado al fin un giro a nuestras vidas, después de un año.

Última participación del año en ENTC. El tema de este mes era: "...tras las campanadas del año nuevo" y la ilustración de Miguel Angel Cejudo.

viernes, 28 de noviembre de 2014

El ocaso



Abrió los grifos al máximo y taponó los desagües; selló con silicona puertas y ventanas y, por si acaso, colocó toallas en la rendija de la puerta. Cuando el agua desbordó por las orillas de porcelana, se vistió con su mejor traje, se preparó un gintonic  y se sentó a esperar.
Con un caudal aproximado de tres metros cúbicos a la hora, multiplicados por los cinco grifos que había en el piso y estimando nula la filtración… Sus cálculos no eran muy precisos, había demasiadas variables, pero sabía que necesitaría algo más que las tres horas que tardó en hundirse el Titanic.  De todos modos el tiempo no le preocupaba; contaba con que el puente de la Purísima mantendría alejados a sus vecinos del segundo y del primero; y para cuando las goteras asomaran en los bajos —donde vivía el conserje —él ya habría hundido el barco.

Al atardecer, un iceberg escapado de la nevera atravesó el salón y fue a estrellarse contra el televisor. El capitán resistía en su puesto de mando.

Mi granito de arena para ENTC. Este mes el lema era "en el camarote 115 del Titanic" y este fue mi particular naufragio.