Mostrando entradas con la etiqueta #viernescreativo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta #viernescreativo. Mostrar todas las entradas

sábado, 16 de marzo de 2019

Mariposas



Como crisálidas despertando de un letargo se fueron despojando de velos y tules. Abandonaron satenes, bordados de seda y fina pedrería en el suelo. Libres del peso de los adornos, estiraron sus adormecidos miembros y, sin hacer ruido, desplegaron las alas que les habían crecido durante tan larga espera. Los funcionarios del registro civil las vieron volar, desnudas y libres, hacia la única ventana abierta. Ninguno movió un músculo para detenerlas y, aún hoy, se preguntan si fue la belleza de sus cuerpos o sus ansias de libertad lo que hipnotizó a aquellos trabajadores del ministerio.
Mientras tanto, los que se creían sus dueños jugaban a ser reyes. El sacrificio de la reina había pillado a todos por sorpresa, pero no dudaron en aplaudir la maniobra y lanzar vítores al ganador. Solo algunos se percataron de que el juego empezaba a ser distinto de la realidad.



Para los Viernes Creativos  de Ana Vidal.
La foto es de la sala de espera del registro civil de Tallin en 1973. 
El cuento podría ser éste u otro muy distinto.
El caso es escribir.

viernes, 26 de enero de 2018

Conciencia y honor




Con los dedos cruzados a la espalda, posa la mano derecha sobre el libro y jura. Después, inclina protocolariamente la cabeza ante el Rey y estrecha la mano a sus colegas de gabinete. A partir de mañana, ya podrá empezar a llenar la cartera que le tiende el ministro saliente.



Hoy es #viernescreativo gracias a Ana Vidal. Una imagen, un relato: el caso es escribir.

viernes, 1 de diciembre de 2017

Objetos perdidos



Nada más bajar del taxi supe que había perdido algo. Revisé bolsas y bolsillos, pero no eché nada en falta. Sin embargo, tenía una extraña sensación de orfandad, de ausencia, como si hubiera descubierto un agujero en mi bolsillo e intentara recordar lo que llevaba allí.

No eran las llaves, por lo que pude entrar en mi piso sin dificultad. Tampoco había olvidado las bolsas de la compra, así que me preparé la cena y me senté a devorarla con ansia, pues no había comido nada desde el almuerzo. Encendí la televisión para distraerme de mi obsesión, pero continuaba pasando lista a todas mis pertenencias, intentando detectar cuál de ellas había extraviado. El móvil parecía querer tranquilizarme vibrando sobre la mesa de la cocina: cinco mensajes en dos grupos. Desesperada, volqué el contenido del bolso: cartera, documentación, paquete de pañuelos, protector labial… No faltaba nada.


Más tranquila, me dirigí al dormitorio y me puse el pijama. Al entrar en el lavabo  no noté nada extraño, abrí el grifo y dejé correr el agua. Desde el espejo, con el cepillo de dientes en la mano, mi cuerpo descabezado respondía a todas mis preguntas.

Relato para los #viernescreativos. El único requisito: que aparezca un taxi.

viernes, 24 de noviembre de 2017

Cenicienta



Que me vaya a fregar, dice. Que me vuelva a casa, a la cocina, que es mi lugar. Y lo dice a voz en grito desde la grada, mientras su hijo baja los ojos avergonzado y saca la falta lo más rápido posible. Y yo lo reflejo todo en el acta, por vigésima vez esta temporada. Pero tampoco hoy pasará nada, no habrá sanción al club. Después de todo —dirán en la federación—, no ha habido violencia.


Mi madre lo observa todo desde el fondo sur, donde suele sentarse en silencio, para que nadie sepa que viene a verme a mí, que el partido no le interesa. Mira la grada efervescente, a los niños en el terreno de juego, y otra vez a los padres. Mueve la cabeza, pensativa, entorna los ojos y con un rápido movimiento de varita los convierte en ratones. El partido ha finalizado. Los niños ríen a carcajadas mientras sus padres corretean con sus diminutas patitas camino del aparcamiento. Mueven sus bigotes, asustados, cuando comprueban que los coches se han convertido en calabazas y me miran con estupor mientras subo en mi moto y abandono el lugar quemando rueda. 

Mamá me guiña un ojo desde la grada. No le gusta el deporte y tampoco entiende por qué visto siempre de negro, pero hace tiempo, ella también estrelló sus zapatos de cristal contra el asfalto. 

Relato para los viernes creativos de Ana Vidal. Esta semana, escribimos para luchar contra la violencia machista: dale la vuelta al cuento.

viernes, 10 de noviembre de 2017

Limbo



Desde que empezó todo no he vuelto a ver a papá ni a mamá. Llevo días buscándolos, pero no los encuentro por ningún lado y empiezo a preocuparme porque en cualquier momento empezaré a tener hambre. A veces me parece oír algo, como un sollozo, y corro a la cocina pensando que es mamá quien llora, pero nunca la encuentro.

No me gusta estar sola. Por eso me alegré tanto cuando aparecieron las gemelas. La primera vez que las vi, estaban de pie al fondo del pasillo, cogidas de la mano. Me miraban con una expresión que no fui capaz de identificar: mitad miedo, mitad melancolía. Pensé que ellas también estaban solas y que solo querían jugar, pero era mucho más que eso. Las hermanas comprenden lo que ocurre. Susurran entre ellas y, cuando me acerco, callan. Saben  qué les ha pasado a mis padres, pero no me lo quieren explicar. Dicen que debo descubrirlo sola.


Hoy prometieron darme una pista  y me han llevado al jardín para enseñarme su rincón favorito. Nunca había visto que hubiera tumbas en el jardín.


Relato para los viernes creativos: la foto es de Hellen van Meene.

sábado, 4 de noviembre de 2017

Pesadillas



Lo primero que oigo es un sonido sordo, como un trueno. Tras los cristales, el ruido de la lluvia parece la voz de mamá: un susurro suplicante, intentando calmarlo. Y papá cada vez más enfadado, hasta que su voz (aquella voz ronca y masculina), ahoga la de ella por completo y retumba en toda la casa. Un relámpago ilumina mi habitación como si fuera de día. Yo me escondo bajo las mantas y cuento los segundos, tal como me ha enseñado mamá, para comprobar si la tormenta se aleja.

Uno, dos…
El trueno ha sonado en la cocina.

Microrrelato escrito para Los viernes creativos.
Una historia inspirada en la última foto que hayas hecho con el móvil.

viernes, 20 de mayo de 2016

El regalo



Trajeron la tarta y cantaron todos a coro. Yo soplé con fuerza y esperé, ilusionado, mi regalo; el regalo y el ritual de desenvolverlo, empezando por el cuello de tu blusa y acabando por el lazo rojo.


Para los #viernescreativo de Fernando Vicente: él propone esta pintura de Drew Darcy y nosotros escribimos. 

viernes, 11 de diciembre de 2015

Desenfreno




No encuentro las bragas. Las busco debajo de la cama y entre las prendas que han quedado abrazadas a otras prendas extrañas en el suelo, pero no aparecen. Tampoco entre las sábanas, ni en el aseo.

Me ducho. Pero yo llevaba bragas, de eso estoy segura.

Oye tú, ¿no serás un fetichista, no? No, no, por nada.

Pues si se las quiere quedar, que se las quede. Aunque si lo llego a saber me hubiera puesto otras, que las braguitas dichosas me costaron una pasta.

Lo he pasado muy bien. Te llamo otro día.

Anda, mira dónde estaban. Sí que lo llamaré otro día, sí.


Un nuevo #viernescreativo, de la mano de Fernando Vicente y esta ilustración de Petites Luxures

sábado, 5 de diciembre de 2015

Dementes



Solo es un juego, le decía cada vez que ella le mostraba otra muñeca rota. Solo es un juego, repetía mientras intentaba en vano encajar de nuevo la cabeza en el muñón reluciente del cuerpecillo de plástico. Es normal, los niños juegan y los juguetes se rompen.

Pero no, no era normal. ¿Cómo iba a ser normal aquel juego macabro? Su hermano era un monstruo y su padre estaba ciego. Así que tuvo que hacerlo, no le quedó otro remedio, pero al fin, recuperó todas las cabezas de sus muñecas. 

Por fin es #viernescreativo en el bic naranja de Fernando Vicente. Foto de Mr Toledano.

viernes, 30 de octubre de 2015

Cazadores



El tiempo se había detenido: el planeta había frenado su trayectoria y padre e hijo habían quedado suspendidos el aire, inmóviles. Únicamente los lepidópteros parecían inmunes al fenómeno y  continuaban revoloteando sin miedo, jugando cerca de las redes, pavoneándose ante sus narices.

Tras ellos, el fotógrafo, paralizado, observaba el encuadre y maldecía no poder mover ni un dedo.


Ya es viernes, y por fin ha llegado el momento del #viernescreativo de Fernando Vicente. Esta semana nos propone una fotografía de Rodney Smith. Espero que os guste y que os animéis vosotros también. El caso es escribir.

viernes, 16 de octubre de 2015

Señales



Primero usaste una navaja: grabaste nuestros nombres en la corteza de un árbol. Fue muy romántico. Después vino el tatuaje: tu nombre, mi piel.  A mis amigas no les pareció bien. Estaban celosas. Cuando llegó el anillo, ya hacía tiempo que era tuya. Y mi familia también. Mis padres te adoraban, tan guapo, tan educado.
El mapa de tus marcas fue dibujándose en mí: islas de lágrimas, océanos de soledad.

Borrarte ha sido mucho más difícil. Para el tatuaje he necesitado varias sesiones de laser. Pero el anillo, ese círculo perfecto, no ha cedido hasta que he usado tu navaja.


Por fin es #viernescreativo. Una imagen de Elena Helfretch, mil historias diferentes en El bic naranja

viernes, 9 de octubre de 2015

Espejo, espejito



Después de lo que llevaba gastado en salones de belleza, ropa de firma, gimnasios, dietistas, botox, masajes, manicura, cremas faciales… Contempló el fondo del espejo y arrojó dentro a su cirujano, le vio caer lentamente, casi ingrávido, hasta reunirse en lo profundo con su nutricionista, su peluquero, su estilista y el modisto que siempre le cosía una talla menos.


Por fin es #viernescreativo. Esta vez escribimos sobre una imagen de Bill Domonkos (un fenómeno en el arte de manipular imágenes antiguas). 

viernes, 22 de mayo de 2015

Delator




Su ritmo se acelera en tu presencia. Retumba en mis oídos con violencia, como un trueno anunciando temporal. Palpita en mis sienes la oleada ardiente y galopa por mi pecho, desbocado. Me delata. Presiento que también puedes oírlo; levantas la vista y me sonríes. Late con tal fuerza que cualquiera puede oírlo. Me delata, estoy perdida. No puedo refrenar esta tormenta, escapa a mi control el sentimiento, no puedo soportar más la tortura. No puedo detenerlo. Sí arrancarlo.

Y ahora que desbordan los afluentes la sangre que nublaba hasta hoy mi mente, no puedo ni siquiera sonrojarme. No puedo ya decir cómo te quiero.

Mi granito de arena para #viernescreativo:  
La imagen atormentada que sirve de inspiración es de la fotógrafa Josephine Cardin.

viernes, 17 de abril de 2015

Borrasca en blanco y negro



La lluvia cae sin tregua desde hace seis días; la ciudad se ha limpiado de mugre y de turistas; y un viento frío del oeste se bate en duelo contra los paraguas de los pocos valientes que se acercan a la orilla del Sena; locos o enamorados — ¿acaso no es lo mismo?—, para bailar entre los charcos, para gritar que siguen vivos. Me encaro la Leika y disparo, disparo, disparo, pero ninguna de mis capturas me devuelve la locura. Ninguna.

La lluvia cae, sin tregua, desde que te fuiste. 


Un #viernescreativo más: una foto de Henri Cartier- Bresson nos inspira mil historias. Aquí os dejo la mía.

sábado, 4 de abril de 2015

El tiempo no pasa



La tía Angustias siempre fue una mujer extraña y solitaria: contaban en el pueblo que de joven había sido muy hermosa pero que ningún mozo consiguió robarle el corazón. Mientras las demás bailaban en la plaza, Angustias rechazaba un pretendiente tras otro; con los ojos fijos en la orquesta, atenta al momento en que aquel muchacho moreno y de ojos verdes tapaba la boca de su instrumento con la mano y soplaba con fuerza, arrancándole un sonido metálico que hacía vibrar los cristales de las ventanas. Después Angustias dejaba escapar un suspiro y se marchaba a casa, sola, sin haber bailado ni una  vez.

Hace ya años que la comisión de fiestas cambió de orquesta; después del incidente con la furgoneta la mayoría de los músicos no quisieron volver a pisar aquel pueblo de catetos. La policía de atestados dictaminó que alguien había manipulado los frenos pero no pudieron establecer la autoría y el pleno del ayuntamiento emitió un bando en el que se insinuaba que todo había sido obra del único músico desaparecido en el accidente.

La nueva orquesta contaba con un trompetista extraordinario y la tía Angustias acudía fiel a la plaza para observar desde su rincón el momento en que, haciendo sordina, emitía aquella nota vibrante y metálica. Acabado el baile regresaba a casa, sin haber bailado ni una sola vez, le besaba en los labios y le aseguraba en voz baja que nadie sabía hacerla vibrar como él.


Estamos de vacaciones pero #viernescreativo sigue fiel a su cita y nos propone escribir una historia para esta foto. Un reto, un #microrrelato. 

viernes, 27 de febrero de 2015

Machina animata



Tras el aguacero era menester secar las ropas y las almas. Para las primeras usábamos la secadora, pero las almas —mucho más delicadas— encogían y se acobardaban, por lo que hubo que idear otro sistema. El inventor del artilugio— un ingeniero con aspiraciones poéticas— lo había concebido como un azud que extraía el agua de las ánimas y la vertía sobre los campos sedientos.
Todo fue bien al principio y las cosechas se multiplicaron, pero los efectos de la fuerza centrífuga sobre el espíritu no habían sido convenientemente estudiados y, a las pocas vueltas, las almas —mareadas unas y enardecidas de adrenalina el resto— salieron volando con destino incierto, quedando la noria huérfana y los hombres, desnudos.

#viernescreativo nos propone esta semana una colección de cuatro fotos de Victor Habchy. Escoger una y escribir, el caso es escribir. 

viernes, 16 de enero de 2015

Bloqueo



Sacó otro folio del cajón y comenzó de nuevo. Las palabras fluían, desde su cabeza al papel; sin obstáculos al principio. Hasta que aparecía ella; en cuanto el personaje femenino entraba en escena la desazón le oprimía el pecho y era incapaz de verter ni una sola gota más de tinta.
Eran sus ojos un precipicio en el que arrojarse… Arrugó el papel y lo lanzó a la papelera. Se sirvió otro whisky.

De nuevo, otra hoja en blanco. Hizo crujir los nudillos, tomó el bolígrafo y atacó por séptima vez. Sin dificultad durante dos párrafos; hasta que se abrió la puerta el bar y apareció ella.
Se asomó a su mirada y sintió vértigo… ¡Vaya mierda¡ Una nueva pelota de celulosa voló hasta la papelera, golpeó en el borde y cayó al suelo. Apuró el vaso. Con un esfuerzo más fingido que real se levantó de la silla y recogió el balón, hizo como si lo botara, esquivó a un defensa y machacó la cesta mientras la grada se venía abajo.

La papelera estaba casi llena. Seguro que entre aquellos folios había algún despojo que no era tan malo, después de todo. Se agachó y empezó a revolver entre los desechos de su talento. Unos ojos lo miraban desde uno de los papeles. Hubiera jurado que estaban pintados en uno de los folios, o que miraban a través de él. Apartó las hojas y el efecto desapareció. Debo haberlo imaginado. Pero no, allí estaban de nuevo, cautivándolo con aquella profundidad oscura. Vació la papelera en el suelo y una docena de miradas se clavaron en su corazón; en una de ellas se podía nadar sin descanso, otra le miraba como si pudiera verle el alma; sintió vértigo y se perdió en un pozo oscuro. Al amanecer lo encontraron frío en la alfombra, rodeado de basura y ahogado en su propio vómito.


¿Qué es lo que te sugieren estas miradas? #viernescreativo nos propone esta imagen, detalle de una obra de Timothy Hyunsoo Lee.
Aquí os dejo mi participación.

viernes, 9 de enero de 2015

La otra


El tiempo no acompaña demasiado para una boda en la playa, pero ella se debe haber empeñado. El viento juega revoltoso; levanta faldas, roba sombreros y excita a las señoras, que no saben qué sujetar primero: tocado o vestido, peinado o enagua. Desde mi ventana observo la escena y conjuro el desastre; un tanga queda al descubierto. Eolo, uno; damas de honor, cero.

Las risas y los gritos inundan la arena, perturban la ceremonia perfecta; al cura se le escapa la risa y la novia, pobrecilla, llora cobijada en los brazos maternos. Al fin, se desatan las nubes y lloran también, pero por otra.

Luis está muy guapo. Mira hacia aquí, con el ceño fruncido. Seguro que ha adivinado... 


No debió escoger nuestra playa. No debió elegirla a ella.


La propuesta de #viernescreativo de esta semana es esta foto de Nirav Patel (un fotógrafo especializado en bodas). ¿Cómo creéis que será la boda de esta chica? ¿O quizás ha huido de ella?  ¿O quizás...? 
Espero que os guste mi propuesta.

viernes, 29 de agosto de 2014

Secreto




Me observa. Sé que me mira. Intuyo una silueta en la atalaya de su ventana. Camino unos pasos y me vuelvo de nuevo. Un simple temblor de esos visillos y sabría que está ahí, que me contempla, me examina, me persigue.
Si su curiosidad fuera un poco más atrevida, alzaría ahora ese velo y nuestros ojos se abrazarían. Si mi anhelo fuera un poco más decidido, subiría ahora mismo al quinto piso y rozaría el cielo, de su boca.

Aquí os dejo mi granito de arena para la propuesta de #viernescreativo: escribir una historia para este cuadro de Aron Wiensenfeld

sábado, 2 de agosto de 2014

Espejo


Reflejados en el agua, sus rostros miraban perplejos a aquellos dos niños tan abrigados  —con botas de agua y bufandas—, que les devolvían incrédulos la mirada. Sólo en una mitad del mundo comenzaba el verano.

El barquito navegaba en la frontera.

Mi granito de arena para el #viernescreativo de @depropio. Ilustración: S, de Andrey Osadchikh