sábado, 5 de diciembre de 2015

Dementes



Solo es un juego, le decía cada vez que ella le mostraba otra muñeca rota. Solo es un juego, repetía mientras intentaba en vano encajar de nuevo la cabeza en el muñón reluciente del cuerpecillo de plástico. Es normal, los niños juegan y los juguetes se rompen.

Pero no, no era normal. ¿Cómo iba a ser normal aquel juego macabro? Su hermano era un monstruo y su padre estaba ciego. Así que tuvo que hacerlo, no le quedó otro remedio, pero al fin, recuperó todas las cabezas de sus muñecas. 

Por fin es #viernescreativo en el bic naranja de Fernando Vicente. Foto de Mr Toledano.

miércoles, 25 de noviembre de 2015

Violencias breves



Hoy es #25N y quiero compartir con vosotros una pequeña colección de microrelatos con un nexo común: la violencia cotidiana, la de cada día, la que soportamos las mujeres sin ni siquiera darnos cuenta. Son cuatro cuentos cortos, con personajes que todos conocemos: Caperucita, Cenicienta, el principe azul,... pero podría haber muchos más, porque la microviolencia está en el día a día
Va por vosotras ;-*



Violencias breves

Encantado

Erase una vez… que el príncipe azul se convirtió en princesa, y fue así como tornó su característico color por el morado de los cardenales que adornaban el cuerpo de ella. Dolorido por los golpes y patadas, que él mismo había propinado a aquel cuerpo apenas unos segundos antes, seguía llorando y suplicando a Dios que le ayudara.
Ella, por su parte, paralizada con la mano en alto, ante el horror de la familiar escena y sorprendida por el giro que había dado la historia, miró de reojo a la bruja, escondida tras las cortinas, y le dijo: “mejor conviértelo en sapo”.

Espejo, espejito

La reina estaba furiosa; después de lo que llevaba gastado en salones de belleza, ropa de firma, gimnasios, dietistas, botox, masajes, manicura, cremas faciales,… Miró con desprecio al espejo mágico y marcó el teléfono de su cirujano plástico; él lo solucionaría.
La televisión seguía mostrándole imágenes de mujeres hermosísimas, de muslos flacos y cintura estrecha, con la nariz respingona y los labios voluptuosos y, naturalmente, con unas buenas peras. Pero ella ya tenía todo eso y seguía encontrándose vieja y fea. ¿Qué era lo que le pasaba? ¿Por qué aquel condenado espejo no se daba nunca por satisfecho?

Caperucita

El lobo siempre tiene una palabra para ella: ¡guapa!, ¡menudo cuerpo!, ¡que te como! Y ella, con sus auriculares puestos, subiendo el volumen de la música, más y más, hasta dolerle el tímpano y ahogar la rabia. Y el lobo se limpia las babas y vuelve al taller, a decirle al chaval lo que se ha perdido.
Caperucita está harta y hoy, cuando el lobo ha asomado el hocico, le ha enseñado un dedo y le ha sacado la lengua. ¡Que te quede bien claro, lobo, que yo no tengo miedo a ir sola por el bosque!

Cenicienta

Que me vaya a fregar, dice. Que me vuelva a la casa, a la cocina, que es mi lugar. Y lo dice a voz en grito desde la grada, mientras su hijo baja los ojos avergonzado y saca la falta lo más rápido posible.  Y yo lo reflejo todo en el acta, por vigésima vez esta temporada, pero tampoco hoy pasará nada,  no habrá sanción al club. Después de todo –dicen en la federación no ha habido violencia.

Pero tranquilas que no podrán conmigo. El domingo que viene, pienso volver a transformar mi ropa en un traje negro de árbitro, una calabaza en coche con el que llegar hasta el campo y si me cabrean mucho, sacaré mi varita mágica en mitad del partido y convertiré a esos machistas en ratones.

lunes, 23 de noviembre de 2015

El intercambio







Abandonan, primero uno y luego el otro, la habitación del hotel. Cada uno por su lado, maletín en mano –¡taxi! –, regresan a la oficina. Suben en ascensor, último piso, sala de juntas. Entran, primero el otro y luego el uno, con esos cinco minutos de diferencia pactados, apretón de manos, sin mirarse a los ojos.

Nos sentamos, primero tú y luego yo, codo con codo, trabajo en equipo, sonríes. Abrimos los maletines, primero yo y luego tú, y maldecimos, al unísono, esos cinco minutos, coartada imperfecta que hace imposible que los hayamos confundido en el ascensor, o en el taxi. Sonrío. Ahora ya lo sabéis todos, fue en el hotel. 


De nuevo es lunes de #REC, Otro micro para la colección de despojos.

viernes, 30 de octubre de 2015

Cazadores



El tiempo se había detenido: el planeta había frenado su trayectoria y padre e hijo habían quedado suspendidos el aire, inmóviles. Únicamente los lepidópteros parecían inmunes al fenómeno y  continuaban revoloteando sin miedo, jugando cerca de las redes, pavoneándose ante sus narices.

Tras ellos, el fotógrafo, paralizado, observaba el encuadre y maldecía no poder mover ni un dedo.


Ya es viernes, y por fin ha llegado el momento del #viernescreativo de Fernando Vicente. Esta semana nos propone una fotografía de Rodney Smith. Espero que os guste y que os animéis vosotros también. El caso es escribir.

martes, 20 de octubre de 2015

El juego




Aquí fuera está el mundo y, tarde o temprano, tendrás que volver. Aquí están tus amigos y tu familia. No deberías estar separado de tu familia. Sé que estás enfadado, que ya no quieres ser mi amigo y por eso no me haces caso, pero mamá está muy triste y yo no puedo hacer  nada para consolarla.

Venimos a verte todos los domingos, te traemos cosas, y tú… tú no haces nada, no dices nada, ni siquiera juegas con el trompo que te regalé, aquel que tanto te gustaba. Y mamá llora.

Si regresas, ella sonreirá de nuevo y ya no me mirará desde sus ojos nublados de duda. Le he dicho mil veces que solo jugábamos, que tú quisiste probar primero, pero… creo que ya no me quiere. Siempre fuiste su preferido, su niñito, su pequeño. Por eso, hoy he venido solo; conozco el camino y no me dan miedo los muertos. Mira, he traído la pistola de papá, como aquel día. Por favor, vuelve a casa. Mamá se va a poner muy contenta.


Y yo… yo voy a ser su amado hijo.


Mi granito de arena para ENTC. Se acerca noviembre, la luz mengua y nos disponemos a celebrar el día de difuntos, así que el tema de esta convocatoria no podía ser otro que "los epitafios". 

viernes, 16 de octubre de 2015

Señales



Primero usaste una navaja: grabaste nuestros nombres en la corteza de un árbol. Fue muy romántico. Después vino el tatuaje: tu nombre, mi piel.  A mis amigas no les pareció bien. Estaban celosas. Cuando llegó el anillo, ya hacía tiempo que era tuya. Y mi familia también. Mis padres te adoraban, tan guapo, tan educado.
El mapa de tus marcas fue dibujándose en mí: islas de lágrimas, océanos de soledad.

Borrarte ha sido mucho más difícil. Para el tatuaje he necesitado varias sesiones de laser. Pero el anillo, ese círculo perfecto, no ha cedido hasta que he usado tu navaja.


Por fin es #viernescreativo. Una imagen de Elena Helfretch, mil historias diferentes en El bic naranja

lunes, 12 de octubre de 2015

Ilusionismo




Y cómo es que nunca cambiaron el bombín, aunque de su interior no lograran extraer nada más que un pequeño ratón asustado que corría a ocultarse en el bolsillo raído del viejo mago, a pesar de lo poco práctico que resultaba cuando su compañera lo depositaba en el suelo, boca arriba, y oscilaba titubeante a cada golpe de cada moneda arrojada por el apresurado público. Y de que, al caer la tarde, cuando recogían el hongo y cuadraban caja, apenas les alcanzaba para  comprar un bollo de pan y algo de vino, con el que calentarse el estómago y aplacar al ratoncillo que les roía las tripas.


Un lunes más, una frase de inicio, un nuevo REC.