martes, 28 de julio de 2026

"Como una familia"



Eso fue lo que me dijo el encargado en mi primer día: “Ya verá usted que aquí somos como una familia”. Confecciones Martínez era un comercio con más de cincuenta años de historia y una clientela fiel formada principalmente por señoras que buscaban prendas de calidad para toda la familia.

Una tarde, después de cerrar, me quedé para cambiar los modelos de los figurines de yeso. Abrochaba una blusa sobre el pecho de la maniquí, cuando escuché una risita ahogada. Me volví, pero solo vi una pareja de muñecos de menor estatura. Continué vistiendo a la madre hasta que un rumor me sobresaltó. Juraría que se habían movido. Volví a mi trabajo pero la sensación de que algo, o alguien se aproximaba me hizo volverme bruscamente. Los maniquíes estaban claramente más cerca y sus bocas pintadas sonreían ante la inesperada diversión. Nerviosa, intenté abrochar otro botón de la blusa. La certeza de una mano infantil, a punto de tocarme la espalda, me obligó a entonar la cancioncilla: “un, dos, tres, pica pared”. Al contacto me giré y eché a correr tras ellos.

Ahora espero inmóvil a que la nueva dependienta nos vista con la colección de primavera.


 Relato escrito para ENTC
Tema : PERTENENCIA
Foto: Jose Francisco Alvárez

viernes, 27 de marzo de 2026

Equilibrio Termodinámico

 




Entropía odia a sus padres. Y no solo porque eso es lo normal a los dieciséis, sino porque hoy el profesor de física ha hecho el enésimo chiste a costa de su nombre y de la segunda ley de la termodinámica. Por suerte, sus compañeros no se han reído, aunque ella sabe que ni siquiera han entendido la broma.

Por la tarde, mientras ordena su habitación y se dispone a hacer las tareas, Entropía oye a su madre tarareando en la cocina. La escucha batiendo huevos, oye ruido de cacharros y de algo que se rompe… Sabe que la cena será un absoluto desastre y que los platos sucios se amontonarán de nuevo en la pila hasta que ella decida poner el lavavajillas.

Cuando su padre regresa del trabajo, lanza los zapatos y la chaqueta al suelo y abraza a su madre entre risas. Están contentos. Ella suspira y  recoge las cosas del suelo. Sus padres sonríen, la regañan diciéndole que la naturaleza tiende al desorden y que es inútil pasarse el día colocando las cosas en su sitio, que tiene que dar ejemplo para cuando nazca su hermanito. Por cierto, ya tienen un nombre para él: se llamará Caos.


#ENTC  #microrelato  #desorden

viernes, 19 de septiembre de 2025

Fobias




Tengo que confesar que estudié psicología por mi familia: quería curarlos. A todos. Y es que mi familia sufre uno de los trastornos más incapacitantes que existen: las fobias.

Como tengo una familia extensa, nunca me faltó material de estudio y en cuanto aprendí cuatro cosas sobre terapia conductual las apliqué sin miramientos entre mis hermanos y  primos.

Los ejercicios de exposición controlada me dieron buen resultado con las aversiones más clásicas: arañas, ascensores,… La fobia al contacto social de mi tía Elvira requirió de un análisis cognitivo profundo y una pequeña dosis de ansiolíticos. Pero ahora lleva una vida casi normal y hasta se ha echado un novio agorafóbico.

Pero con mi padre no he obtenido ningún resultado. Sus fobias están muy enraizadas; tal vez por la edad o porque no confía en la psicología (aunque el terapeuta sea su hijo), pero lo cierto es que solo he cosechado un fracaso tras otro. Por este motivo, y aunque está totalmente desaconsejada en estos casos, he decidido aplicar una terapia de choque: esta noche he invitado a cenar a mi novio.

Sí, ya sé que es una locura: Rashid encarna todo lo que mi padre odia… O teme.


Relato escrito para ENTC. #Fobias 

 

lunes, 12 de junio de 2023

Hablando con lobos



Hubiera querido contaros que no tuve miedo, que avancé en solitario por el bosque umbrío y me adentré sin temor en la maleza. Pero no sería cierto. Desde la edad más tierna se nos había inculcado la prudencia. A través de  cuentos y leyendas nos enseñaron las reglas básicas: no hablar con extraños, no alejarse nunca del camino, buscar la compañía de otros para atravesar el bosque y no fiarse nunca, nunca, de las amables indicaciones de desconocidos. Pudiera parecer un poco exagerado, pero se habían dado casos de criaturas que aparecían en las lindes del sendero con la carne desgarrada por enormes dientes.

 Así que, cuando decidí ir a casa de la abuelita, lo hice cagado de miedo, temeroso de  ser asaltado por uno de aquellos fornidos cazadores o, peor aún, por la temible Caperucita.


Relato para ENTC. 

Convocatoria bajo el lema: el hombre solitario es un dios o una bestia.

200 palabras


 

domingo, 21 de mayo de 2023

Migraciones

 



En verano nos mudamos y yo empecé a enterrar tesoros en un nuevo  jardín: los pendientes de la abuela, que todos daban por perdidos; los zapatos de charol de Julita y un botón dorado del uniforme de papá. Es una extraña costumbre, pero mamá le quita importancia. Dice que soy su pequeña urraca, y que recojo todo lo que brilla para adornar nuestro nido. De Julita, en cambio, dice que es una cotorra, porque charlotea sin parar y repite todo lo que escucha.

La gente murmura. El jardín se nos está llenando de hoyos, al tiempo que sus bolsillos se van vaciando de monedas, canicas de colores o anillos. Una vecina protesta: le ha desaparecido un reloj de pulsera. Mamá la tranquiliza y la invita a merendar. Su hijo juega con nosotras en el jardín, cuenta hasta cien y su cabello refleja el sol de la tarde. Me recuerda un canario que tuvimos y al que sepultamos entre las azaleas. Pero eso fue hace tiempo, en otro jardín.

Mamá y la señora han acabado el café. Al niño rubio le ha tocado esconderse y no responde a la voz de su madre. Julita salta sobre un solo pie y repite, una y otra vez, que vamos a tener que mudarnos de nuevo. Yo escondo las manos en los bolsillos, sucias de tierra.

Relato finalista en La Microbiblioteca, mes de abril.

domingo, 26 de febrero de 2023

Final de color rosa

 



 

Cuando ella se echó a un lado y él encontró acomodo sobre la balsa improvisada, el cine entero estalló en aplausos. Después de veinticinco años y miles de visionados, el amor verdadero triunfa y el público ve cumplidos sus deseos más íntimos.

Esta vez Rose y Jack son rescatados. La joya no acaba en el fondo del mar, si no en una casa de empeño, y con lo poco que les da el prestamista, se instalan en un ático del Bronx. Jack pinta y pinta sin cesar: Rose de espaldas, Rose tumbada, Rose desnuda… Siempre desnuda. No consigue  venderlos —dice—, pero lo cierto es que no se los muestra a nadie. Rose es solo suya.

Ella empieza a cansarse de fregar suelos para poder comer, le pide que se busque un trabajo. Él es un artista, no puede embrutecer sus manos. Ella empieza a guardar unas monedas en una lata que esconde bajo el fregadero. Centavo a centavo, junta lo estipulado para recuperar la joya.

Rose compra una maleta y un billete de tren. Emprende, esta vez sí, el viaje de su vida. Y lo hace sola.

Cuando se encienden las luces, el público abandona la sala en silencio.


Relato mencionado en  ENTC, convocatoria "Amantes locos"




viernes, 30 de diciembre de 2022

La llegada


 He vuelto por Navidad, con este micro
 nominado en ENTC: 200 palabras sobre
EL SILENCIO



No llegó de golpe, fue poco a poco. Tanto, que no nos dimos cuenta hasta que, una mañana, no se oyeron las cantarinas risas que nos habían acompañado desde siempre. Es ley de vida, dijeron.
Después todo se precipitó: faltó el petardeo de la moto del Enrique, la música a todo volumen de la furgoneta de reparto y los ritmos acompasados de los tacones en el paseo.


Un año, no hubo orquesta por fiestas y nos quedamos sin baile. Aún nos quedaban los órdagos y los chasquidos del marfil sobre la madera de las mesas, pero al poco, se apagó el silbido de la cafetera y con él también se terminaron las partidas.
Los que aún resistíamos nos consolábamos con frases de esperanza y algunas fotos a la espera del verano. Con el calor, volvían cual golondrinas y, al igual que ellas, inundaban las calles con sus trinos. Pero esas visitas, y también las golondrinas, se hicieron cada vez más escasas. Ley de vida.


El invierno pasado murió el Eulogio y llegó el silencio. Las esquilas de sus ovejas habían enmudecido dos años antes, cuando sus hijos dijeron que estaba mayor para andar por el monte. Era ley de vida.



domingo, 26 de diciembre de 2021

¡Alegría, alegría!


Hundir el dedo en el azucarero, sentarme en las rodillas del abuelo, marcar el gol de la victoria en el patio. Compartir pupitre con Carmencita y dibujarle un corazón de tiza. Pasear con papá bajo las luces navideñas de la calle Mayor, que me compre un cucurucho de castañas, pegar la nariz al escaparate de la juguetería y mirar el trenecito dando vueltas. Cerrar los ojos y desear muy fuerte haberme portado bien este año. Soplar la sopa para no quemarme. Comer rosquillas hasta que me duela la tripa. Ver a la abuela reírse con la boca llena de uvas. Que se derrame una copa y mamá diga: “¡Alegría, alegría!”. 

Aprender a conducir el coche de papá, llevar a Carmen al cine, pedirle un beso. Acordarme de golpe del azucarero y sonreír como un bobo. Que Carmen me llame bobo y me bese de nuevo. Cerrar los ojos muy fuerte y desear que me diga que sí. Hacer planes juntos y confiar en que todo irá bien. Que todo vaya bien. Imaginar que el niño se parecerá a mí. Que se parezca a ella. Ver a la abuela reír y llorar a un tiempo, y a madre repitiendo: “¡Alegría, alegría!”


Microrealto para ENTC.

Tema: Alegría y felicidad

Ilustración: Collage de Mª José Escudero


 

lunes, 27 de septiembre de 2021

De papel

 

Ni siquiera estoy seguro de haberlo matado. No recuerdo que hubiera sangre.
Tal vez solo lo haya imaginado…
Porque yo no soy violento, ¿saben?
Es solo que mi vecino me saca de mis casillas.
El tipo es de los que se hacen el simpático. Siempre saluda y aguanta la puerta al salir del ascensor, con esa sonrisa de satisfacción eterna que, inevitablemente, hace que me suba la tensión.
Si lo veo de lejos, procuro esquivarlo pero, a veces, abre la puerta justo cuando estoy en el descansillo y entonces no hay salvación. Es ver su semblante risueño y noto como me acaloro.
Cierro los puños. Aprieto la mandíbula.
El muy imbécil no se da cuenta, pero el reflejo capta la intención de mi mirada, el ceño huraño, la vena que se me va marcando en la sien, cada vez más hinchada, mientras contengo la respiración.
Cuando el ascensor se detiene, me mira y pregunta en tono afable: “¿No os molestaría el ruido anoche? Las paredes son de papel y Paloma es tan apasionada”.
Es entonces cuando le reviento la cabeza contra el espejo y contesto: “No, para nada”.
Aunque seguro que solo lo he imaginado. Igual que las otras veces.

Relato escrito para ENTC.

Tema de la convocatoria: "El enfado y la ira"

Imagen: acrílico sobre lienzo de Mª José Escudero.


martes, 3 de agosto de 2021

Verde de envidia

 


Mientras tomo el sol en el balcón, charlo con mi vecina. Ella me explica su vida (la de antes): viajes a lugares exóticos, amantes más exóticos todavía y aventuras, ¡muchas aventuras! Yo le cuento la mía (la de siempre): el llanto del peque, los deberes online del mayor… Mi vida no es emocionante, pero ella sonríe y dice que tengo una familia estupenda.
La envidio, pero es una envidia sana. Que el color de mi bronceado haya empezado a mudar hacia el verde no es preocupante. No se trata de un nuevo síntoma del dichoso virus. Solo es envidia.

Pero hace unas semanas descubrí que miente. Era la tercera vez que me contaba su viaje a Ceilán y, en lugar de ligarse al guía tostado por el sol, lo cambió por un rubio neerlandés que viajaba solo. Primero creí que era un lapsus, pero desde entonces la he pescado en tres mentiras y ya no me creo nada. 

He dejado de envidiarla y mi piel ha recuperado su palidez habitual. Ella, en cambio, sigue tomando el sol. Se asoma al balcón, estira el cuello como una tortuga y espía nuestra familia perfecta con su mirada esmeralda. 


Relato escrito para ENTC.
Tema de la convocatoria: La envidia y los celos.

jueves, 1 de abril de 2021

Recién horneado

 



Quinientos gramos de harina, dice vertiéndola sobre la mesa, treinta gramos de levadura fresca, trescientos mililitros de agua tibia, —y, cuando dice tibia, sumerge la punta del dedo índice y sonríe—. Los labios se le llenan de una pulpa carnosa, como de mango. Me esfuerzo en no mirarle la boca y en cerrar la mía. Hace calor aquí, con el horno encendido. Intento concentrarme en sus manos, que se hunden en la mezcla de harina y agua, removiendo, apretando y estirando, envolviendo, acariciando. Espolvorea un poco más de harina sobre la mesa y divide la masa en dos, en cuatro, en seis bolas. Las hace girar por parejas, una en cada mano, modelándolas a su antojo, ahora en un sentido, ahora en el contrario. Siento que me estoy mareando. Entonces me mira directamente a los ojos y pregunta: ¿quieres probar?

En el autobús de vuelta, mi compañero de asiento habla a gritos con la profesora, al otro lado del pasillo. El resto de alumnos ríen y se lanzan proyectiles de pan. No me apetece participar en su guerra —me parece infantil— y  me hago la dormida, con la bolsa de panecillos sobre el regazo, todavía caliente.


El tema de esta convocatoria de ENTC: "Pasión y deseo".

Relato seleccionado. 

La imagen es un dibujo en acrílico de Mª José Escudero.  


jueves, 12 de noviembre de 2020

Destellos


 

El último rayo de sol se filtra por la persiana y cae sobre sus ojos cerrados. Los abre. Mientras se viste, oye la risa del pequeño. Aún le dará tiempo a preparar la cena y dar instrucciones a Cristina para que se acuesten temprano. Es muy madura para su edad. 
Antes de marchar, les da un beso. 

No hay luna y las farolas dibujan círculos amarillos sobre la acera, camino del edificio de oficinas dónde trabaja. Hay un fluorescente que parpadea. A ella le da igual. Vacía las papeleras.

Amanece cuando termina la jornada. Compra pan caliente para los bocadillos. El de Cristina, de queso; el del niño, de crema de cacao. No los está viendo crecer. Su hija duerme todavía con el móvil entre sus manos. A saber a qué hora se dormiría anoche.


Hoy los acompaña al colegio. La maestra quiere hablar con ella. 
Después irá a limpiar casas.
Cuando vuelve a la suya, moja una magdalena en el café y baja la persiana fingiendo que es de noche. Se obliga a dormir. No oye a los niños volver de la escuela. La última luz del día se cuela por la ventana y cae sobre unos párpados cansados.


Relato escrito para ENTC. Tema de la convocatoria: "La luz".


miércoles, 7 de octubre de 2020

La sombra del peregrino: entrevista Radio Bellvei

Todo esto debería haber ocurrido en el mes de marzo, pero como andábamos confinados no pudo ser hasta julio. Después tendría que haber compartido la entrevista y vosotros la hubierais escuchado casi al mismo tiempo que salía el libro a la venta, pero ya sabéis que con la Covid-19 no se pueden hacer planes; los hace el virus, y nosotros nos limitamos a posponer las fechas en la agenda.

Tarde, pero mejor que nunca, os dejo la entrevista.

sábado, 26 de septiembre de 2020

Pequeño Apocalipsis


 

Primero se extinguieron los peces de hielo. Miles de bares se reconvirtieron en escuelas de calor y una marea de hombres lobo nos inundó desde París. Con el año nuevo, una pareja de osos polares llegó nadando a la Puerta del Sol. Desahuciados de su hogar de toda la vida decidieron mudarse cómo el poeta, pero no había marcha en Nueva York; Hawái y Bombay tampoco eran ya dos paraísos, y hacía tanto calor en mi piso que desviaron su rumbo y ahora están atrapados los dos en la misma prisión.

Hoy, los perros de nadie han desalojado un avión con destino a Italia. Los pobres turistas solo querían comprar un jersey a rayas. En su lugar, han embarcado una vaca lechera, un toro enamorado de la luna y una chica cocodrilo. Después han despegado, abandonando una ciudad sin colores especiales, una ciudad en llamas. Pongamos que hablo de…


Relato escrito para ENTC.

Tema de la convocatoria: LA MÚSICA

viernes, 31 de julio de 2020

Rostros familiares




Mientras doña Carmen habla, observo las fotos en marco de plata del aparador. En esta que señala ahora, se ve a dos niños vestidos de marinero, las manos juntas, los ojos en plegaria hacia el cielo.

—Son muy guapos —le digo.

—Ya tienen trece años —responde—, esa foto es de hace dos.

En la de al lado, una pareja de novios se intercambia las alianzas. Él la mira con gesto adusto y ella, ruborizada, se alisa el vestido para disimular la leve curva del vientre. Son los padres de los gemelos, pienso.

—Nacieron sietemesinos —apunta ella—, quizá en agosto puedas conocerlos, prometieron venir en vacaciones.

Yo le recuerdo que en agosto me voy al pueblo, pero que volveré en setiembre, cada miércoles, como siempre.

—Sí, ya me acuerdo —asegura, y recoge las revistas recortadas de encima de la mesa mientras me guiña un ojo.

 

Sonríe. Yo también. Después de merendar, saco una bolsa con revistas nuevas. Ella trae las tijeras y los marcos de plata. Doña Carmen vuelve las páginas y escoge con cuidado: esta semana se ha encaprichado de una nieta de trenzas rubias y una hija empresaria, con traje chaqueta, que el próximo verano la llevará de crucero.



Relato escrito para ENTC.
Tema de la convocatoria: La fotografía.

sábado, 11 de julio de 2020

A su medida




Corta el hilo de hilvanar con los dientes y enhebra la aguja, hace un nudo y la clava en la almohadilla que lleva prendida en la bata, al lado del corazón. Se sienta en la silla baja, junto a la ventana, y empieza a pasar los puntos flojos siguiendo la marca de tiza que ha hecho antes en todas las piezas. Retira los alfileres que le han ayudado a que la tela no se mueva y, tirando con delicadeza, separa las telas y corta, con mucho cuidado, los hilos que van quedando a ambos lados.

Cuando termina de hilvanar todas las piezas, coloca el vestido sobre el maniquí y suspira. De espaldas al espejo, se quita la bata y se desliza dentro de la ropa. «Como un guante», piensa cuando al fin se atreve a darse la vuelta y mirarse en el espejo. Después, descoserá los hilvanes y volverá a hacerlos unos centímetros más adentro. Retocará la pinza del pecho y marcará el largo provisional de la falda.

Cuando llegue la clienta para la prueba, Ramón la ayudará a vestirse y le jurará que el vestido parece creado solo para ella.



Para ENTC 2020 - Bajo el lema: "el vestido y la moda"

sábado, 16 de mayo de 2020

Apocalipsis





Desde que Él no da señales de vida se nos han empezado a acumular los muertos. Ya no ascienden a los cielos, ni siquiera lo intentan, y se quedan vagando por la TIERRA, esperando una SEÑAL.
Yo le recuerdo que hubo un tiempo en que esos engendros bípedos –como ahora los llama- lo querían como a un PADRE y que aquella pequeña canica azul era su juguete favorito. Pero no hay forma de convencerlo. «La adolescencia es un período de cambio», me dice con una mueca de burla en sus divinos labios, y yo lo veo salir con todas sus creaciones, camino del contenedor marrón.



Relato ganador de la 
Final de La Copa ENTC 2020.
Debía contener una palabra de cada uno de los 3 relatos finalistas en 2019
(poker de ases)
y estar inspirado claramente en uno de ellos 
(el comodín).

sábado, 9 de mayo de 2020

Nunca




Nunca me había costado tanto comerme un alfil. Tras perseguirlo por el tablero dando ridículos saltitos, calculando bien para no caer en una de las casillas negras de su diagonal -y evitar así que me comiera él a mí- al fin, lo conseguí. Me abalancé, golpeándolo con los cascos, lo pateé hasta desollarlo y, todavía vivo, le clavé los dientes y comencé a arrancarle enormes pedazos de carne. Cuando al fin dejó de gritar, el resto de piezas recompusieron sus disfraces, volvieron a sus posiciones y pudimos retomar aquella ridícula actividad de empresa.
—Nunca debimos hacer caso a los de recursos humanos —susurró el gerente.



La Copa ENTC: Semifinales
Disfrazarse de Vivancos
Título y primera frase obligatorios.
Aquí terminó, o no, mi aventura copera este año.
Pase a la final.

sábado, 2 de mayo de 2020

Refugio



Siempre que viene a pasar la noche, saca un lápiz del bolsillo y dibuja algo en las paredes. Hoy, una fina línea a la que ha llamado horizonte. Después me habla del azul del cielo y del mar. Yo no entiendo nada. Los de fuera entran y salen por turnos. Cuando llegan, solo buscan una cama y algo con que calentarse el estómago hasta que les vuelva a tocar salir. Yo no he salido nunca. Mi madre dice que ella perdió su turno y desde entonces estamos condenados a dar de comer al resto.

Nadie del exterior  habla nunca de los colores, solo el ciego.




La Copa ENTC 4ª Ronda. Juegos Reunidos ENTC
Una casilla del juego de la oca:"la posada"
Un color del parchís: "azul"
105 palabras (podías conseguir 10 palabras extra en una 
partida de scaENTCergories).
Prueba superada. Paso a semifinales.