sábado, 20 de septiembre de 2014

Navegantes




Me temo que vienen a rescatarme, me lanzan un salvavidas y un joven salta dispuesto a socorrerme. Los curiosos se agolpan, alguien saca un móvil, foto, otra foto, twit enviado, antes de alcanzar el salvavidas me convierto en trending topic. Retwit, favorito. Todos miran sus pantallas, mientras yo me hundo.


Puedes dejar tu comentario o tu voto en este enlace

lunes, 15 de septiembre de 2014

3 apuestas para REC

Terapia alternativa:  

Como un bigote a lo antiguo, debajo de su nariz, apareció una sombra que fue creciendo; invadió su mejilla izquierda y cubrió el ojo privándole de visión. El médico le restó importancia: aún le quedaba el otro ojo. Cuando el mal le privó por completo del oído y la visión Ramón acudió a urgencias donde le hicieron una resonancia.
El diagnóstico fue devastador: la mancha había invadido también el cerebro y pronto sería incapaz de percibir la realidad, interesarse por sus vecinos o pensar con claridad. Había llegado el momento de tomar una decisión crítica: Ramón debía dedicarse a la política.


Imagen web: Groucho Marx

Dulces sueños:  

Como un bigote a lo antiguo, debajo de su nariz desfila una hilera de hormigas en afanosa ebullición; se deslizan hasta las comisuras y desaparecen en el interior de la boca. Un rastro pegajoso parece guiarlas en la oscuridad de su viaje.
El silencio reina de nuevo en esta tarde de ventanas abiertas y chicharras; los ciclistas pedalean sin tregua y su vecino, el colmenero, duerme al fin la siesta.

Retrato:

Como un bigote a lo antiguo, debajo de la nariz, sujeta el lápiz frunciendo los labios; las gafas de lejos, izadas sobre sus cejas, le dan un aire sorprendido. El artista nunca ha estado tan cerca y observa con cautela al inusual modelo: sus rasgos, la línea de los hombros, la tenue sombra del pecho.
Sobre el lienzo yace apacible y etéreo, mientras los trazos del carboncillo perfilan lo inexplicable, lo eterno. Al fin,  ha conseguido capturar el alma.

viernes, 29 de agosto de 2014

Secreto




Me observa. Sé que me mira. Intuyo una silueta en la atalaya de su ventana. Camino unos pasos y me vuelvo de nuevo. Un simple temblor de esos visillos y sabría que está ahí, que me contempla, me examina, me persigue.
Si su curiosidad fuera un poco más atrevida, alzaría ahora ese velo y nuestros ojos se abrazarían. Si mi anhelo fuera un poco más decidido, subiría ahora mismo al quinto piso y rozaría el cielo, de su boca.

Aquí os dejo mi granito de arena para la propuesta de #viernescreativo: escribir una historia para este cuadro de Aron Wiensenfeld

martes, 26 de agosto de 2014

¡Sorpresa!



Inmóvil frente a la puerta el padre padecía una instantánea fascinación por lo que ocurría al otro extremo del pasillo. Las voces susurrantes y las risas ahogadas llegaron hasta sus oídos al tiempo que la luz temblaba y todo quedaba a oscuras. Fuera la tormenta arreciaba y los relámpagos, incesantes, alumbraron unas siluetas familiares que se ocultaban en el salón.


Desde que el accidente se los arrebatara meses atrás sabía que aquel  día llegaría. El día en que sus fantasmas se congregarían para atormentarle y, sin tener en cuenta su aprensión por cumplir años, se esconderían en la sombra para sorprenderle por última vez.

Mi tardía participación en "Microrrelatos del Azar": una magnífica iniciativa a la que me sumo en su última semana. Podéis leer más relatos y comentarlos en el blog "Gotas de Luz Pálida"

viernes, 15 de agosto de 2014

Con piel de cordero




En mi vida anterior fui abogado —me confesó una noche que habíamos conseguido una botella de whisky.
—Debías ser de los buenos, ¿eh?
—¿De los buenos? ¿es que hay abogados buenos? — y soltó una carcajada divertido ante su propia broma.
—Bueno…, para reencarnarte en mendigo debiste ser un capullo en tu vida anterior.
—¿Reencarnación? ¡Qué tontería! No, no…, me refería a hace un tiempo. Aunque la verdad es que nunca perdí un caso —dijo mirando al cielo como recordando mejores tiempos.
—¿Y entonces?
—Fue la luna.
—¿La luna?
—Sí, la luna. ¡La puta luna llena!
—No entiendo nada —dije apurando el último trago de whisky.
—Utilicé la luna llena como atenuante en un caso de asesinato.
—¿Y…?
—¡Gané! Increíble ¿verdad? Yo nunca creí en esas tonterías, pero el jurado se lo tragó.
—Pero, ¿cómo acabaste en la calle?
—Resultó que la historia de mi cliente era cierta: era un hombre lobo —. Ahora fui yo el que estalló en carcajadas, aquel tipo era un cabrón muy divertido.
—Es mucho más fácil camuflarse entre mendigos y borrachos, nadie los echa en falta…

La luna empezaba su singladura a través del cielo, la más grande y redonda que yo nunca había visto.


Mi granito de arena para ENTC. Tema del mes: "Bajo la luna llena". Ilustración de Juan Luis López.

sábado, 2 de agosto de 2014

Espejo


Reflejados en el agua, sus rostros miraban perplejos a aquellos dos niños tan abrigados  —con botas de agua y bufandas—, que les devolvían incrédulos la mirada. Sólo en una mitad del mundo comenzaba el verano.

El barquito navegaba en la frontera.

Mi granito de arena para el #viernescreativo de @depropio. Ilustración: S, de Andrey Osadchikh

lunes, 7 de julio de 2014

Hotel con encanto



Tras un sueño reparador, despertó en aquella habitación de estilo nórdico, elegante y funcional; se duchó despacio, consciente de cada gota de agua que resbalaba por su piel; y se afeitó a navaja, usando primero la brocha para enjabonar su rostro y deslizando después la cuchilla en un ritual sagrado. Afeitarse así llevaba tiempo, pero cuando tenía oportunidad no se negaba ese placer. Cuando se vistió ya silbaba un aria de Turandot.

En el bufete de los desayunos no había nadie —ni siquiera un camarero—, así que se sirvió él mismo el café  y lo tomó sentado al lado de la ventana. Desde allí se veía la sierra extendiéndose por el horizonte como una mujer tumbada en el lecho, perezosa; que se sabe observada por su amante.

Pagó y abandonó el hotel. El recepcionista que la noche anterior le había revelado el número de la única habitación ocupada, ya había terminado su turno y no era probable que confesara su indiscreción arriesgándose a perder el empleo. Ya en el aparcamiento no pudo dejar de observar aquel otro coche, estacionado prudentemente lejos y tuvo que reconocer que su mujer siempre había tenido un gusto exquisito.

Un nuevo granito de arena para ENTC. El tema de este mes es "...en aquel hotel de carretera". 
Imagen de Petra Acero