Entropía odia a sus padres. Y no solo porque eso es lo
normal a los dieciséis, sino porque hoy el profesor de física ha hecho el
enésimo chiste a costa de su nombre y de la segunda ley de la termodinámica.
Por suerte, sus compañeros no se han reído, aunque ella sabe que ni siquiera
han entendido la broma.
Por la tarde, mientras ordena su habitación y se dispone a
hacer las tareas, Entropía oye a su madre tarareando en la cocina. La escucha
batiendo huevos, oye ruido de cacharros y de algo que se rompe… Sabe que la
cena será un absoluto desastre y que los platos sucios se amontonarán de nuevo
en la pila hasta que ella decida poner el lavavajillas.
Cuando su padre regresa del trabajo, lanza los zapatos y la
chaqueta al suelo y abraza a su madre entre risas. Están contentos. Ella
suspira y recoge las cosas del suelo.
Sus padres sonríen, la regañan diciéndole que la naturaleza tiende al desorden
y que es inútil pasarse el día colocando las cosas en su sitio, que tiene que
dar ejemplo para cuando nazca su hermanito. Por cierto, ya tienen un nombre
para él: se llamará Caos.
#ENTC #microrelato #desorden

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